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"El daño a nivel mental de no ver a tu familia durante once meses es enorme"

John Millman relata de primera mano el dolor de no poder volver a casa durante casi un año debido a las estrictas políticas que Australia tuvo frente al coronavirus.

John Millman durante el torneo de Belgrado. Fuente: Getty

El tenis es un deporte donde viajar es absolutamente ineludible. Si quieres ser profesional, has de estar preparado para coger muchos trenes, aviones e incluso cualquier otro tipo de medio de transporte disparatado: semana tras semana te encuentras eon el desafío de programar tu calendario, diseñar tus rutas en base a los eventos que disputas, tener cuidado con una logística que a veces pasa desapercibida y que puede llegar a ser una carga. Claro, a todo tenista siempre le queda alguna que otra semana de descanso donde la desconexión se vuelve obligada, donde volver a casa es absolutamente vital para recargar pilas. Sentirte rodeado de tus seres queridos es una especie de oasis en el desierto... pues bien: les propongo que imaginen todo esto sin ese pequeño lujo. John Millman tuvo que pasar por ello, y lo contó a las mil maravillas durante el ATP Belgrado 2022.

Recuerden las estrictas políticas y leyes ante el coronavirus de Australia, su país natal, hace apenas unos meses. Mientras casi todos los lugares del planeta volvían a reactivarse, se acercaban a la normalidad a medida que el ritmo de vacunación avanzaba y, sobre todo, el circuito profesional volvía a su cauce de forma casi completa, el país oceánico aún estaba inmerso en un mar de restricciones, cuarentenas y políticas que pretendían dejar el virus en punto muerto. Era algo casi imposible, como se demostró con el tiempo, y que privó a los australianos de una normalidad que anhelaban. ¿Y qué pasaba con los aussies que debían ser partícipes de una disciplina deportiva? Que volver a casa podía ser un infierno para ellos, partirles por completo la temporada. Dos semanas de cuarentena al llegar, más cuarentena al marcharte, infierno como des positivo... todo ello lo relata John con una naturalidad bárbara, tal como lo transcribe la periodista Ana Mitric.

"No puedo mentir, fue increíblemente exigente. Creo que los jugadores de Nueva Zelanda o Australia tuvimos una desventaja importante. Y está bien, no es algo que se pueda reprochar al circuito o al resto de jugadores, pero opino que sí tuvimos esa desventaja, obviamente, viendo lo estricto que fue mi país con todos los protocolos COVID. Teníamos que hacer dos semanas de cuarentena total en un hotel. Eso es algo que sencillamente no te puedes permitir, no tengo un ranking que me pueda permitir estar un mes sin ningún tipo de calendario. Además, haces esas dos semanas de cuarentena y no te metes en un avión inmediatamente, te gustaría pasar algo de tiempo con tu familia y te ves obligado a recuperar algo de tu forma", explica Millman.

¿En qué derivó todo esto? Muchos australianos tuvieron que optar por una hoja de ruta en la que volver a casa era una quimera. 11 meses sin visitar a los suyos estuvo John, viajando por el circuito y teniendo descansos... pero lejos de su hogar. "Para muchos australianos el año pasado fue como un viaje de once meses, y eso es muy exigente a nivel mental y a nivel físico. El daño a nivel mental de no ver a tu familia durante 11 meses fue enorme. Soy un afortunado porque tengo a mi pareja conmigo, viaja conmigo y me da un apoyo increíble, pero aún así, es diferente. Como te puedes imaginar, siempre es bonito volver a casa y ver a tus padres, a tus sobrinos y sobrinas. Sí, fue muy duro, pero lo fue para todos los australianos. Me alegro de que eso haya quedado atrás y que todos los australianos miremos hacia delante, y espero que también las cosas sean más fáciles para todo aquel que quiera venir a Australia".

SUS COMPATRIOTAS, UN APOYO

A Millman no le quedó otra que confiar en muchos de sus compatriotas, jugadores que se encontraban en la misma situación que él y con los que entabló una relación especial durante esa especie de "éxodo". "Tener a los australianos al lado fue una de las cosas positivas del año pasado. Casi todos nosotros nos apoyábamos los unos en los otros y teníamos ese compañerismo. Por suerte las cosas ya son cada vez más fáciles para todos".