Carlos Alcaraz ha vivido una progresión impresionante a lo largo de los últimos meses. Resulta espectacular comprobar cómo el tenis del murciano mejora a la velocidad de la luz, añadiendo diferentes efectos y velocidades con el paso del tiempo y, especialmente, desarrollando una inteligencia especial para leer diferentes situaciones de partido. Su capacidad de interpretar qué le pide el encuentro ante según qué jugador le ha permitido adaptarse a todo tipo de escenarios en el pasado Miami Open 2022, donde confirmó su ambición y potencial y se proclamó el tenista más joven de la historia en alzar el título en Florida. Un ingrediente fundamental de cara a su triunfo fue el que en teoría es su golpe más débil: el saque.
Hace un par de años, la prudencia en torno a la figura de Carlos Alcaraz estaba marcada por su debilidad con el servicio. Era un golpe con el que únicamente iniciaba el intercambio, endeble y vulnerable, si bien ya existían golpes en su repertorio que asustaban y demostraban su exagerado potencial. El saque era, sin embargo, ese interrogante que hacía a muchos evitar predicciones mastodónticas, predicciones que ahora leemos con contundencia (no es para menos). Sin embargo, el trabajo del murciano para evolucionar y desarrollar este golpe es encomiable, comenzando por la pasada temporada, donde su velocidad al saque experimentó una subida exponencial, llegando a alcanzar en varios torneos la marca de 220 km/h y añadiendo mucha más potencia y contundencia.
En el torneo de Miami, el servicio del de El Palmar brilló como nunca. Se debió a tres factores que hemos intentado analizar a través de nuestro canal de Youtube, con imágenes y gráficos que ponen de manifiesto la inteligencia de Alcaraz para hacer daño con un golpe con margen de mejora. En primer lugar, Carlos empleó con frecuencia el saque al cuerpo, bajando las revoluciones con respecto a otros torneos y buscando asegurar un gran porcentaje de primeros (no tiró a las líneas con misiles como hiciese, por ejemplo, ante Berrettini en Australia). El saque al cuerpo es una variante muy molesta, sobre todo, ante rivales que gustan de colocarse por delante de la línea de fondo y atacar muy dentro de la pista el servicio, con lo que funcionó a las mil maravillas, por ejemplo, ante Stefanos Tsitsipas.
Dos ajustes más hicieron al saque de Carlitos casi impenetrable. El primero de ellos, su colocación en ciertas ocasiones en el lado de la ventaja. El murciano ha desarrollado un saque con kick siniestro, colocándose casi en el pasillo de dobles para impulsarse, abrir una parábola tremenda y obligar al restador rival a colocarse casi en la esquina de la pista para restar de revés, lo que permite a Alcaraz atacar la siguiente bola o, incluso, optar por la dejada como segundo golpe. Ante rivales con una capacidad de reacción más lenta, con menor instinto y un cuerpo más pesado para desplazarse, esta táctica fue demoledora: Hubert Hurkacz y Marin Cilic lo vivieron en sus carnes (ninguno pudo romperle el servicio).
Por último, el partido ante Casper Ruud supuso el último reto para el servicio de Alcaraz. Hablamos de un restador de grandes porcentajes, que opta por "acampar" varios metros por detrás de la línea de fondo y pegar una primera bola con muchísimo peso y profundidad, una pelota que sorprendió a Carlos en los primeros compases del partido. Comenzó break abajo y a partir de ahí ajustó su forma de sacar con un recurso ganador: el saque y volea. Empleó esta táctica en once ocasiones... y ganó las once. Tal como hiciera Novak Djokovic ante Daniil Medvedev en la final de Paris-Bercy, Alcaraz buscó la red con vértigo y un objetivo, el de achicar la pista a su rival, hacerle la portería más pequeña a un Ruud que tenía que ajustar sus restos al milímetro para superar a un Carlos felino en ese apartado. Todo merced, de nuevo, a ese saque con kick abierto hacia la zona de revés del noruego, obligándole a buscar un passing paralelo casi desde la línea de fondo que no tuvo éxito ante el oportunismo del murciano.
Estas son las tres grandes variantes que han permitido a Alcaraz firmar un gran torneo al servicio: mientras otras áreas más potentes de su tenis sufrieron algo más en varios partidos (al resto le costó leer a varios rivales, como Kecmanovic o Hurkacz), el saque le mantuvo en situaciones parejas y su cabeza y su mentalidad marcó la diferencia en los momentos tensos. Un tenista cada vez más completo, con mayores variantes y con varios planes de juego en casi todas las áreas de su tenis, incluido la que antaño fue su debilidad, el servicio. Casi nada.

