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Alcaraz y el arte de la victoria

El joven español supo sacar adelante un encuentro muy complicado y en el que parecía justo a nivel físico, pero encontró la manera de vencer a Hurkacz.

Carlos Alcaraz, finalista Miami Open 2022. Foto: gettyimages

Presenciar un espectáculo deportivo con la permanente sensación de estar viendo algo histórico supone un regalo para cualquier aficionado y Carlos Alcaraz está siendo infinitamente generoso. El joven español ha demostrado un tenis inconmensurable durante este ATP Masters 1000 Miami Open 2022, pero también un oficio, madurez e inteligencia competitiva absolutamente inconcebibles en un tenista de su edad. Después de exhibirse ante Tsitsipas y sufrir contra Kecmanovic, hoy tocó ofrecer una versión mucho menos brillante y mediática ante Hubert Hurkacz, pero de un mérito y significado infinitos. Vencedor por un resultado final de 7-6 (5) 7-6 (2), el murciano ha conseguido el billete para la gran final de un torneo que podría ser el disparadero definitivo en su carrera. Solo queda disfrutar del proceso y asumir que, noches como esta, pueden ser recordadas por mucho tiempo.

Desde los compases iniciales del primer set quedó claro que no era día tanto de dar espectáculo como de encontrar soluciones y escapar a la tela de araña tejida por su rival. Hubi es un tenista complicado para el espectador e incómodo para el rival, por su nula necesidad de ritmo para ser efectivo, capacidad para acortar puntos y una frialdad aparente que esconde a un gran competidor. Carlos parecía algo pesado de piernas y no encontraba esa electricidad que tanto caracteriza a su tenis y que enchufa a todo el público en las gradas. El polaco tenía el partido donde quería; igualado, a un ritmo machacón, imponiendo su poderío al saque y sin que pasar nada relevante mientras transcurría un goteo de juegos.

Se llegó a la espinosa situación de 3-4 en contra y saque del español, que tuvo que afrontar una pelota de break. Fue como esa ducha fría después de una noche de fiesta y generosa en bebidas espirituosas, el recurso definitivo para que destapara el tarro de las esencias y sintonizara el canal que más le convenía. Una dejada ganadora, un saque directo, un peloteo intenso y equilibrio en el marcador. Aprovechó la tendencia al alza para forzar al máximo a Hurkacz, que se encontró con la terrible noticia para sus intereses de haber despertado al monstruo.

Alcaraz remontó un 3-5 adverso en el tiebreak del primer set

Logró eludir el aprieto con un saque directo y un drive ganador inconmensurable, llevando el set al tiebreak. Y ahí aparecieron. Sí, amigos, ya lo pueden intuir. Los intangibles. Esa poderosa sensación abstracta, irracional, pero fácilmente perceptible en el ambiente de que un gran depredador estaba cercando a su presa y, tarde o temprano, encontraría la situación ideal para lanzarse sobre ella. Hurkacz llegó a ponerse con una ventaja de 3-5 y un saque, pero en ese momento, Carlos afiló colmillo y puso sobre la mesa todas sus credenciales de campeón. Le dio la vuelta al marcador con una gestión emocional inmejorable y rugió un "¡Vamos!" al cielo de Florida.

Volvieron a bajar las revoluciones en la segunda manga, con un Carlos midiendo de forma magistral los esfuerzos que podía y debía hacer, mientras que Hubert trataba de reconducir el duelo a su senda. Hubo un amago de escaramuza por parte del español en los compases iniciales, pero todo se condujo de forma sosegada hasta el tramo final, donde volvieron a desatarse las hostilidades. El murciano tuvo que hacer frente a una situación crítica en el undécimo juego, con dos bolas de break salvadas de forma milagrosa que le hicieron salir muy reforzado moralmente, aunque no lo suficiente como para contrarrestar el tremendo nivel de saque del polaco, que llevó el set a la muerte súbita.

Tomó pronto la iniciativa el genio del momento, aprovechando un error de drive claro de su rival, sacando bien y haciendo una volea esplendorosa. Dio un nuevo zarpazo en el séptimo punto, cuando encontró las cosquillas a Hurkacz en una precipitada subida a la red del polaco y supo cerrar el encuentro con la naturalidad de quien lleva años peleando por lo máximo. En Miami hacía una temperatura suave, pero un escalofrío grupal recorrió el cuerpo de todos los asistentes a la enésima demostración de poderío de Carlos Alcaraz. A un paso de la gloria en el ATP Masters 1000 Miami Open 2022.