Después de la épica batalla que vivieron en la final del Open de Australia, Nadal y Medvedev volvían a encontrarse en la pista de tenis. Rafael Nadal repetía triunfo ante el ruso, esta vez de una forma más tajante, por 6-3, 6-3 en 1 hora y 59 minutos de encuentro en las semifinales del ATP 500 de Acapulco. El encuentro, claramente dividido en dos actos, comenzó con un dominante Nadal ante un Medvedev que reaccionó ya avanzado el segundo set. El español, que vence al que será el próximo lunes nuevo número 1, tiene la oportunidad de sumar su cuarto título en el torneo de Acapulco.
El partido comenzó con la intensidad que estaba prevista en un Nadal-Medvedev. El inicio fue bueno para ambos, excepto alguna pequeña imprecisión por parte del jugador ruso. Nadal arrancó fuerte al resto disfrutando de dos bolas de break que no pudo materializar en el luminoso. Medvedev consiguió calmar la agresividad del mallorquín. Daniil aprovechaba sus buenos primeros saques para meterse en pista y encontrar esos ángulos que hacen imposible llegar a la bola. Nadal contraatacó apretando al resto con golpes que le dejaban sin espacio y haciendo uso de los golpes liftados.
Imparable Nadal
El español conseguía romperle el servicio para colocarse 3-1 en la primera manga. Medvedev regalaba puntos debido a su impaciencia por ganarlos, mientras que Nadal aguantaba sin ninguna prisa los ataques de Daniil. El mallorquín confirmaba el break frente a un amago de querer recuperarlo del ruso. Parecía que Daniil, que acortaba los puntos con dejadas y subidas a la red, tenía prisa para terminar el encuentro de semifinales. El saque fue lo único que salvaba el juego de Medvedev con un Rafa enfrente al que era imposible ganarle un intercambio desde el fondo de la pista. Nada cambió para impedir que el español pusiera el 6-3 como resultado de la primera manga.
Muy diferente a como fue en Australia, Nadal se mostró muy contundente desde el primer minuto del encuentro. Daba la impresión de que Medvedev tenía que ganar el punto varias veces para que este acabara sumándose en el luminoso. Los datos reflejaban estas sensaciones. Aunque ganaba Daniil con 16 golpes ganadores, frente a los 9 de Rafa, el ruso cometía 14 errores no forzados, con Nadal cometiendo tan solo 3. Medvedev sumaba tan solo el 30% de los puntos jugados con su segundo saque, demostrando la dependencia que tiene con los primeros.
La impaciencia de Medvedev
Esa dependencia sobre los primeros que tiene el ruso le condena con los segundos servicios. En estos, o se la juega de más cometiendo doble falta, o acelera el punto con dejadas inoportunas o aceleradas subidas a la red. Nadal aprovechaba, paciente al resto, para romper el servicio de Daniil en el primer juego del segundo parcial.
El español, muy cómodo en pista, pudo distribuir el juego sobre todo el terreno, con una gran variedad de golpes. De nuevo, el ruso se agarraba a su saque como clavo ardiendo para mantenerse vivo en el segundo set.
Medvedev pudo vislumbrar un pequeño rayo de luz en el 2-1, donde lograba colocarse con un punto de break patrocinado por una mala dejada, un no tan buen momento de Nadal con su servicio y alguna genialidad del ruso. El español sofocaba la situación con intercambios intensos y con su garra habitual.
Las cosas en la segunda manga no se dieron tan fácilmente como en la primera. Medvedev quería luchar por llevarse el duelo de golpes brillantes, con dejadas en las que a Nadal no le quedaba otra que aplaudir. El ruso se acercaba cada vez más en el marcador para recuperar la igualdad, pero el español salvaba hasta 6 bolas de break en un juego que se fue a los 19 minutos. Poco más pudo hacer Medvedev.
Aunque el cuento había cambiado desde el primer set, Nadal aguantó esa ventaja que obtuvo a principios del segundo parcial para llevarse el encuentro. Con esta nueva victoria, ya son 14 los triunfos consecutivos del mallorquín en este comienzo de año. El español jugará la final de Acapulco ante el británico Cameron Norrie, a quien ha ganado las tres veces que se han encontrado, dos en arcilla y una en pista dura.

