Julia Payola: “Ya no sentía la motivación para seguir”
La tenista española, que llegó a generar mucho ruido siendo junior, anuncia su retirada con tan solo 23 años. “Es muy duro, llevo toda la vida haciendo esto”.
Ayer se cumplía un mes desde que un post en su Instagram anunciaba el final del camino, pero la voz de Julia Payola (Olot, Girona, 1998) a través del teléfono todavía muestra una emoción a flor de piel. Tras muchas semanas de meditación, la tenista catalana tomó la decisión más importante de su vida, aquella que le hace dejar atrás lo que más quería.
Han sido 15 años entregados al tenis, un deporte que se lo ha dado casi todo, momentos duros y otros inolvidables. Sin embargo, algo en su interior le indicaba que era el momento, que ya no quedaban fuerzas, que su relación con en el deporte de alta competición ya no daba para otra esfuerzo. Con esa mezcla de dolor y alivio, Julia atiende a Punto de Break para contar su historia.
¿Por qué lo dejas?
Ha sido un cúmulo de factores, muchas experiencias que me han ido pasando, hasta que sentí que había llegado el momento. En el tema tenístico llevaba varios años sin estar bien, no se cumplían los objetivos que me marcaba, puede que me haya faltado nivel. Físicamente, las dos últimas lesiones también me han agotado mucho, no estaba para encarar más episodios de dolor. Mentalmente, tampoco me veía con la motivación necesaria para seguir, no encontraba esa energía que siempre he tenido. Si uno ya no siente esa felicidad, lo mejor es tirar por otros caminos.
¿Hubo algún momento concreto donde perdiste esa energía?
La verdad es que mi intención era seguir un año más, pero la idea de dejarlo empezó a sonar cada vez con más fuerza en mi cabeza. Yo siempre me imaginaba llegando a los torneos, sentía esa ilusión del trabajo diario para conseguirlo algún día, pero desde hace un mes dejé de verme ahí, empecé a imaginarme haciendo otras cosas. Eso fue lo que hizo que tomara la decisión, pero no quise tomarla en caliente. Unas semanas después, ya más relajada y viendo los pros y los contras, vi que era la decisión correcta.
¿Fue duro?
Es muy duro, prácticamente llevo toda la vida haciendo esto, lo he disfrutado mucho, lo he vivido al cien por cien, recuerdo todos los momentos buenos, pero los malos también. El tenis era y es mi vida, así que será durísimo empezar a cambiar todas las rutinas que me han acompañado a lo largo de tantos años.
Las lesiones tampoco ayudaron.
Justo este año al terminar la pretemporada me rompí una costilla. No era grave, pero fueron dos meses de recuperación. Luego a la hora de volver me empezó a doler la cadera, este tema sí fue más delicado, pero tuve la suerte de tener a mi lado a Carlos Aguilar, uno de los mejores preparadores físicos. Pero bueno, no dejo de jugar al tenis por las lesiones, solo fueron un factor más.
¿Qué tal manejaste las expectativas?
Todo viene desde que era una niña. Siempre destaqué en categorías inferiores, recuerdo con 16 años ganar un ITF de $10.000, esas cosas te hacen marcarte nuevos objetivos que luego no acabaron de salir. Estos últimos años no me veía compitiendo bien, me ha faltado regularidad, aunque quizá mi carácter también me ha impedido probar nuevas cosas. Más allá de lo que dijera mi ranking, nunca terminé de estar cómoda.
Con 12 años dijiste en una entrevista que soñabas con ser top10.
Cualquier jugador que se dedica las 24h del día a ser profesional sueña con eso. Hoy abandono este camino pero no me arrepiento de nada, lo volvería a recorrer. Si no he llegado a más (#427 WTA en 2019) es porque no tenía que llegar a más, soy consciente de que lo he dado todo y estoy orgullosa de mi esfuerzo. Estos últimos años estuve con Marc Pallarés, una persona importantísima para mí, alguien que se ha dejado la vida por mí y a quien estaré siempre agradecida.
Quedé asombrado al ver todo el cariño que volcó la gente en tu mensaje de despedida en Instagram.
Ha sido increíble recibir tantos mensajes, me han llenado de mucho cariño. Una siempre siente cerca ese afecto, pero igual no era tan consciente de que tantas jugadoras me tuvieran esa consideración. Todas esas amistades me empujaban en cierto modo a seguir jugando, pero la gente está por encima de eso y estoy seguro que seguirán ahí. Paula Arias, Ane Mintegi, Marta Custic, Irene Burillo, Andrea Lázaro, Despina Papamichail, Guiomar Maristany, Eva Guerrero… son muchos años con ellas, ojalá mantenga la relación con todas.
Muchos verán como un fracaso el hecho de retirarte con 23 años. ¿Te preocupa?
El que no ha vivido este mundo por dentro jamás podrá entenderlo, es imposible si no has pasado por todas estas emociones. Yo no me arrepiento de nada, han sido 15 años de lucha que me han enseñado unos valores y me han dado un aprendizaje que no lo hubiera obtenido en ningún otro lugar. Estoy segura que todo esto me servirá en el futuro.
“Tanto sacrificio, para nada”. ¿Alguna vez llegaste a pensarlo?
Cuando estás en caliente sí tienes esos pensamientos, pero nada más. Yo, cuando estaba luchando y esforzándome por mejorar, no estaba sufriendo, estaba encantada de entrenar mañana y tarde e ir recorriendo torneos. Ese sufrimiento nunca lo tuve, pero si no he llegado a más es porque tenía que ser así. ‘Dios sabe por qué hace las cosas’, decía mi abuela.
¿Te vas en paz con el tenis?
Por supuesto, sigo pensando que esto es mi vida. Aunque ahora deje de ser tenista profesional sé que estaré toda la vida ligada al tenis, ayudando de la manera que sea. Me voy muy agradecida con este deporte.
¿Y ahora qué?
Justo ahora estoy terminando la carrera de ADE, siempre me ha gustado el mundo de organizar eventos, representar jugadores, representar marcas, etc. Soy una chica muy organizada, creo que se me puede dar bien. También me gustaría irme un tiempo fuera a perfeccionar el inglés y vivir otra experiencia nueva para luego volver aquí con todas las armas.
¿La opción de volver en algún momento está cerrada al 100%? Todavía eres muy joven…
Volver el tenis profesional está descartado, esa puerta esta cerrada. Como mucho me imagino quedando con mis amigas para jugar (risas).
Corrígeme si me equivoco, pero tu última victoria fue un doble 6-0.
No, no puede ser…
En octubre, en el $25.000 de Loule.
¡Ah sí! Con una chica portuguesa, es verdad.
Pocos tenistas pueden decir que su última victoria en el circuito es un 6-0, 6-0.
La verdad es que ni lo había pensado (risas). ¿Quién lo iba a decir?