Anett Kontaveit es uno de los nombres propios del tenis femenino a lo largo del 2021. La tenista estona se ha ganado con creces que hablemos de ella, por características que rompen un poco con el status quo habitual del circuito WTA. Regularidad, consistencia, progresión gradual... Kontaveit cumple contra las tenistas a las que, sobre el papel, debería vencer si nos basamos en el ranking. Este año, sin embargo, ha dado un paso hacia delante. Ahora también gana a las mejores, a la más absoluta élite. Lo dejó claro tras su excelsa victoria ante Garbiñe Muguruza, la semana pasada, un paso más hacia el título de campeona del WTA 500 de Moscú. Aquel evento le permitió seguir con vida de cara a una posible participación en las WTA Finals de Guadalajara... y ahora, en Cluj, se encuentra a solo dos victorias de conseguirlo.
Títulos en Cleveland, Ostrava y Moscú. Victorias en casi todos los torneos en los que llegó a entrar. Cuatro triunfos ante jugadoras dentro del top-10. El salto cualitativo de la estona ha sido espectacular, gracias a una evidente mejora en el plano físico y en la resistencia y regularidad de su tenis. Anett no baja el ritmo ni cuando cambia de superficie, aunque las pistas duras son su territorio santo. En unas palabras recogidas por Tennis, sin embargo, Kontaveit tiene muy claro que el cambio en lo mental ha sido el detonante de su enorme temporada. Es más: reflexiona sobre la falta de fé en sí misma que llegó a experimentar en algún momento de su carrera.
"Llevo jugando al tenis tantos años que siempre he vivido altos y bajos en este deporte. Llegó un punto en el que verdaderamente sentí que ganar a las mejores del mundo no era un objetivo realista para mí. Me sentía realmente cabizbaja", afirma una Kontaveit que ahora pelea por un objetivo muy diferente: estar en el torneo que engloba a las ocho mejores tenistas del año. Y eso, créanme, significa mucho para ella. "Antes del torneo de Ostrava (evento 500 que ganó), nadie me daba ni la más mínima posibilidad. Por esto no me pongo demasiada presión sobre mis hombros, pero sé que estoy dando todo lo que tengo por estar ahí. He vivido tantas emociones positivas en los últimos torneos que aún no me siento cansada, estoy todavía en las nubes. Todas jugamos para llegar a estos torneos, así que sería algo muy grande para mí. Significaría muchísimo".
Dmitry Tursunov, el gamechanger
Hay una persona absolutamente clave en el crecimiento de Kontaveit. Se trata de Dmitry Tursunov, extenista profesional que comenzó a entrenarla a principios del año, sustituyendo al británico Nigel Sears. Los resultados hablan por sí solos, y Anett no pierde la oportunidad para mostrar en detalle cómo Tursunov la ha ayudado dentro y fuera de la pista. "Me ayudó mucho empezar a trabajar con Dmitry, ya que le añadió una nueva perspectiva a mi equipo de trabajo. Tenía dos ojos nuevos analizando mi tenis. Dmitry brinda muchas emociones positivas y me ha ayudado a tomar las cosas con más calma, con más facilidad. Gracias a él puedo disfrutar más de mi juego en la pista", deja claro una jugadora que tiene una clara misión este fin de semana. En el torneo de Cluj, el último evento de la temporada "regular", dos desafíos por delante: Rebecca Peterson mañana y Simona Halep o Marta Kostyuk en una hipotética final. Si se alza con el título, estará en Guadalajara. Pocas se lo merecen más que ella.

