Tras ganar el US Open, a Emma Raducanu se le presenta ante sí el objetivo de que la presión, la fama y el dinero no tambalee su vida, como sí hizo con la carrera de otras jóvenes que llegaron a finales o ganaron Slams en los últimos 5-6 años. La británica intenta seguir su camino ajena a los focos y comenta que su vida sigue tan normal como siempre, que ganar un grande en su segunda participación no ha cambiado nada ni para ella ni para su familia.
“Mis padres han actuado tan normal como siempre”, comenta Emma para el New York Times. “Cuando estuve en casa, todo se sentía muy normal. Ir a la premiere de la película de James Bond, jugar a tenis con la duquesa e ir a la Gala, me encantaron esas experiencias, pero al mismo tiempo, cuando vuelvo a la pista de entrenamiento, ahí es donde realmente quiero estar”, continúa diciendo la británica.
En las últimas semanas, Raducanu dijo adiós a Andrew Richardson, el entrenador que le acompañó al a victoria en Nueva York. Asegurando que necesitaba a su lado alguien con más experiencia, Emma demostró que es ambiciosa y que quiere seguir creciendo y mejorando. “Lo mejor es que creo que tengo mucho aún por mejorar, y eso que he ganado un Slam. Ahora, en lugar de sentir presión, me siento libre, como suelta. Juegas al tenis para ganar grandes y yo ya lo gané. Todo lo que venga ahora, es un bonus”, explica.
Mucha atención mediática sobre Raducanu
El éxito de la británica ha tenido su repercusión en sus redes sociales. Por eso, en apenas un mes ha pasado de tener 10.000 seguidores en Instagram a más de dos millones tras ganar en Nueva York. “Es una locura, lo sé, parece irreal, pero estoy encantada de que la gente quiera seguirme. No creo que sea tan interesante, pero está genial”, sentencia Emma.

