Cada semana compitiendo es un regalo divino para Andy Murray, pero también una oportunidad que quiere aprovechar para demostrarse a sí mismo y al mundo que no se conforma con seguir en activo, sino que tiene armas suficientes aún como para optar a lo máximo en grandes escenarios. El escocés está disfrutando como un niño de esta nueva etapa, que bien podría considerarse una propina en su brillante carrera profesional. Lejos de verse consumido por la ansiedad y el desasosiego que podría entrañar verse lejos de su mejor nivel, el de Dunblane afronta cada torneo repleto de ilusión por mejorar sus sensaciones y cosechar buenos resultados. En el ATP 250 San Diego 2021 ya ha pasado una ronda, tras vencer a Kudla, y reflexiona en tennis.com sobre temas diversos antes de medirse a Casper Ruud.
"Nunca había estado antes en esta ciudad, llegué el domingo y he tenido tiempo para disfrutar. Siempre he querido conocer este lugar, es junto a Vancouver, la ciudad que más ilusión me hacía visitar. Es importante para mí aprovechar para competir en semanas consecutivas ahora que me encuentro mucho mejor a nivel físico. No estoy teniendo dolores, por lo que jugar este torneo en la semana previa a Indian Wells me dará la oportunidad de aclimatarme y ganar confianza de cara a ese evento", reflexionó un Murray que viajó desde Metz el sábado, después de ser eliminado por Hurkacz en cuartos de final, y que encadenará tres semanas seguidas compitiendo, algo que no ocurría desde hace años.
El optimismo inunda al bueno de Murray, que se ve capaz de hacer grandes cosas. "El US Open fue un punto de inflexión para mí. Ver que voy jugando mejor y que tengo oportunidades de vencer a los grandes jugadores del momento me da mucha motivación", aseveró un hombre que afrontará un duro compromiso en segunda ronda del torneo californiano, donde se medirá con el noruego Casper Ruud, buscando un nuevo triunfo ante un jugador del top-10.
Murray habló de su vida familiar
Cuestionado sobre su capacidad para inspirar a los más jóvenes, Andy reflexiona sobre lo que supone para él que sus hijos le puedan estar viendo competir y vayan entendiendo lo que supone su padre a nivel mundial. "Me encantaría que vinieran a verme, que entiendan qué es lo que hago y el funcionamiento de este deporte. No creo que tengan que dedicarse al tenis necesariamente, pero van entendiendo mi profesión. Mi mujer es quien les está inculcando unos valores muy positivos ya que yo estoy demasiado tiemo fuera de casa. Es complejo, a veces, lidar con cuatro hijos y todo lo que entrañan", dice Andy, que no duda en tomarse con humor su labor de padre.
"Si me quedo solo con los cuatro a la vez puede ser bastante estresante, más que un partido de tenis, donde siento que tengo más control. Tenemos además dos perros, y los pequeños están todo el día intentando subirse encima de ellos. Doy todo el crédito a Kim de cómo les está educando y de cómo se ocupa de que estén bien en todo momento. Tengo una familia fantástica", aseveró el jugador británico, que quiere exprimir sus años en el circuito.

