Hasta tal punto ha llegado Novak Djokovic que vencerle a día de hoy en un torneo de Grand Slam se ha convertido en una de las cosas más difíciles que se pueden hacer en el mundo del tenis. De los últimos 12 grandes, el serbio se ha llevado la victoria en 8 de ellos. Eso supone 73 victorias y solo 4 derrotas. Thiem en RG19, Wawrinka en el US Open 2019, Nadal en RG20 y descalificado en el pasado US Open han sido sus últimas derrotas en los últimos tres años.
Así de loco como suena, pero tan real como la vida misma. Novak se ha convertido en un auténtico especialista a la hora de jugar torneos de Grand Slam. El serbio trabaja y entrena para llegar a su pico de forma en estos torneos y puede que sea el mayor competidor que haya dado este deporte porque Djokovic no solo es capaz de ser el mejor en torneos de pista dura, sino que sabe competir de igual forma en hierba o pista dura.
¿Cómo se le puede vencer a Novak Djokovic en un Grand Slam?
A tres sets sí que se le puede sorprender de forma más sencilla. En los M1000 o los pasados JJOO le hemos visto sufrir derrotas que, quizá, en un Slam no habrían ocurrido. A cinco mangas, cambia la historia. A nivel físico, Novak se encuentra en un punto en su carrera donde es capaz de aguantarle al mismo Rafa Nadal jugándole de tú a tú en Roland Garros. Eso ya dice todo lo que es capaz el serbio.
Y hablamos del físico porque en este US Open ya le hemos visto mostrarse superior a dos chicos jóvenes como Rune (18 años) y Brooksby (20), que no fueron capaces de seguirle el ritmo cuando el partido pasó de las dos horas. Lo mismo para Berrettini. Que tras un primer set intensísimo, el italiano bajó enteros a nivel físico y ya se vio superado por un descomunal Djokovic.
Ellos, eso sí, dejaron pinceladas de lo que se necesita para vencer a Djokovic en un Slam. En primer lugar, le tienes que quitar tiempo. Necesitas ser tú quien dicte la iniciativa de los puntos, no dejarle tiempo para pensar ni para golpear. Ser muy agresivo en los intercambios de 1 a 4 golpes. Brooksby lo hizo a la perfección durante set y medio, hasta que el físico le dijo basta.
A Nole le gusta comandar los puntos y si le quitan la iniciativa, sufre. Eso sí, necesitas estar muy acertado para ser tan ofensivo y no caer en multitud de errores no forzados. No es una táctica sencilla. Hay que prepararla muy bien y estar muy fino a la hora de golpear la bola.
Tanto de derecha como de revés, el tenista que quiera ganar a Djokovic en un Slam debe saber gestionar la situación y tirar bien los paralelos, cuando tenga la pista abierta. El mayor hándicap que tuvo Berrettini es que su revés no corre tanto como su derecha y, por ahí, Novak encontraba la forma de volver a los puntos. Un tipo que maneje a la perfección su derecha y su revés, tendrá más posibilidades de sacar esta estrategia con éxito.
Con su saque debe saber variar y presionar bien. Estamos ante el mejor restador de la historia. Es complicado que el rival del serbio no termine sufriendo cada vez que saque, pero es esencial que tenga un servicio que haga todo el daño posible y que le saque de apuros cuando tenga bolas de break.
Es esencial, también, tener diversos planes de juego. Djokovic se caracteriza por ser un tenista muy inteligente en pista, que trabaja de forma excepcional los partidos. Tiene un Plan A, pero si no funciona, tiene un B, C y otros tantos más. Hay muchos chicos jóvenes cuyo único plan de juego es saque-derecha y jugárselo todo. De ahí que Nole siempre haya encontrado la forma de ganarles las últimas veces que se han enfrentado.
Y, por último, debe ser muy incisivo al resto. Djokovic ha mejorado enteros con su servicio, pero no es el mejor de sus golpes. Los segundos de Nole son atacables, y ejecutar restos profundos a los pies le haría sentirse presionado y, por ahí, encontrar una mejor manera de acortar distancias con él.
Y, todo lo mencionado anteriormente, teniendo que sufrir en pista durante 3, 4 o 5 horas. Para ello, debes tener una fortaleza mental importante, ya que el partido pasará por diversas fases y es clave no perder la fe, por muy mal que se pongan las cosas.
Rivales que son capaces de ejecutar el plan anterior
Alguno pensará en Roger Federer, pero el suizo no le gana a Nole en un Grand Slam desde 2012. El suizo tiene muchas de las virtudes que mencionamos, pero hace tiempo que el físico no le aguanta para soportar largos peloteos, por eso, cuando se ha enfrentado a Djokovic, ha debido tomar más riesgos de lo normal para buscar winners y acortar los puntos. Mucho riesgo.
Rafa Nadal sí es un tenista que le plantea muchos problemas a Djokovic. De hecho, es uno de los pocos que le han podido ganar en los últimos años en un Slam. El problema del español es que necesita estar al 100% físicamente para librar esa batalla de tú a tú que son los partidos entre ambos. En el último Roland Garros, con el problema en su pie, eso le evitó competir en igualdad de condiciones.
Hay alguno más que podría encajar en este perfil, como Juan Martín del Potro o Dominic Thiem, pero si pensaban en Stan Wawrinka, encontraron el rival ideal de Nole en estos torneos. El de Lausana lo tenía absolutamente todo y ha sido el único capaz de ganarle las dos finales de un Slam en las que se encontraron.
El punto débil de Novak Djokovic
Entrenado por Magnus Norman, Wawrinka encontró el punto débil del serbio y lo castigó en exceso en aquellas dos finales. Y ese punto débil no es otro que atacarle por el centro. A Nole le encanta moverse de lado a lado, pero sufre corriendo o moviéndose en vertical, bien hacia arriba o hacia abajo.
El helvético descubrió que empujándolo hacia atrás por el centro, luego eso le permitiría atacar con fuerza uno de los dos lados, casi como un penalti. Necesitaba abrirle y que golpeara exigido, para luego encontrar pista abierta. En el vídeo que hemos realizado en nuestro canal, mostramos cómo le castigó por el centro tanto en RG15 como en el US Open 2016.
Puede que estemos ante lo más difícil que podamos ver en nuestro deporte a día de hoy. Los rivales tendrán que seguir trabajando para acortar distancias con el serbio, que sigue metiendo miedo a sus rivales con su forma de competir. Ahí está la teoría. Ahora, a ver quién es el valiente que quiere ponerla en práctica.

