El tenis estadounidense y la necesidad de volver a brillar en el US Open

No hay presencia de un estadounidense en la final del US Open desde 2006 y se respira una gran urgencia en el país norteamericano por volver a la élite.

Sebastian Korda, necesidad brillar estadounidenses en US Open. Foto: gettyimages
Sebastian Korda, necesidad brillar estadounidenses en US Open. Foto: gettyimages

El tenis estadounidense lleva lustros inmerso en una travesía por el desierto, con una ausencia prolongada de grandes títulos y carencia de jugadores que susciten una notable ilusión entre los aficionados. Después de décadas contando con los mejores del mundo, se alcanzó el cénit con la etapa en que Pete Sampras, André Agassi, Jim Courier y Jimmy Connors copaban la cima del tenis mundial, con otros nombres ilustres como Michael Chang o Todd Martin sucediendo a una generación anterior liderada por John McEnroe. El solo hecho de mentar a esas leyendas da una idea del potencial de la USTA, una de las organizaciones tenísticas más poderosas del mundo y con un programa de entrenamientos y competición espectacular, apoyándose también en el deporte universitario. Los réditos han seguido llegando entre las féminas, pero la sequía en el tenis masculino se prolonga ya demasiado.

Prueba de ello es que desde la retirada de André Agassi y Andy Roddick, solo la regularidad y constancia de John Isner ha permitido que la estrella de barras y estrellas siga luciendo de manera esporádica en las rondas finales de grandes torneos. El último local que logró ser profeta en su tierra fue el de Nebraska, con su título en 2003, mientras que la última final con representación estadounidense la disputó él mismo, en 2006, cayendo ante Federer. Desde ese momento no ha habido finalistas locales, pero tampoco semifinalistas, ya que nombres destacados como James Blake o el ya citado Isner, nunca han pasado de cuartos de final.

Korda y Opelka, grandes esperanzas de futuro y argumentos para el US Open 2021

Una nueva hornada de jugadores muy prolífica en cuanto a cantidad y no tanto en lo que a potencial se refiere, está ya consolidada entre los 100 mejores del mundo, pero son pocas las esperanzas puestas en ellos para revertir esta dinámica en Flushing Meadows. Quizá el joven Sebastian Korda sea el más prometedor, viendo cómo Taylor Fritz y Frances Tiafoe se han quedado un poco atrás. El buen hacer de los gigantones John Isner y Reilly Opelka, relevo generacional del de Greensboro, hace pensar que pueden llegar lejos en una edición donde las bajas de algunos de los mejores del mundo podría facilitar la aparición de buenas noticias para los locales.

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