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La economía rota del tenis

Tara Moore, actualmente 420º del ranking WTA, da su punto de vista sobre la brecha salarial dentro del circuito profesional, posicionándose a favor de la nueva PTPA.

Tara Moore. Fuente :Getty

No hay que ser muy entendido para saber que el mundo del tenis todavía tiene un largo camino por delante hasta lograr unas mejores condiciones para todos sus protagonistas. La desigualdad a la hora de repartir el dinero, los múltiples organismos que conviven alejados unos de otros, incluso el deterioro de las relaciones dentro de los vestuarios han llevado a un grupo de jugadores a plantarse y proponer una solución distinta: la PTPA. Esta nueva asociación, liderada por Novak Djokovic y Vasek Pospisil, busca traer justicia y equidad para los tenistas. Para entender mejor el contexto basta con escuchar a una de las afectadas, la actual #420 del ranking, Tara Moore.

“El tenis es un deporte muy caro”, comienza la británica en un reportaje elaborado por Bloomberg Quicktake. “Cuando viajamos alrededor de todo el mundo cada día estamos gastando nuestro propio dinero, pero no ganamos demasiado al disputar el circuito ITF. Muchas veces pienso que la gente únicamente ve el circuito WTA o los torneos de Grand Slam, los eventos más glamourosos y mejor preparados, pero eso no tiene nada que ver con jugar el circuito ITF”, afirma la tenista de 28 años.

Aquí es donde encontramos la primera brecha, entre lo que se ve y lo que se desconoce. “Los jugadores que seguramente la gente está acostumbrada a ver por televisión son Serena Williams, Novak Djokovic o Roger Federer, un grupo de jugadores que ganan muchísimos millones de dólares cada temporada, pero esta realidad no es compartida con la mayoría de jugadores. Ganar dinero es algo bueno, pero la gente debe conocer todos los gastos a los que hacemos frente en el tenis, porque esos gastos son mucho mayores que nuestras ganancias”, sentencia.

Moore, que llegó a ser #145 mundial en 2017, está sufriendo actualmente uno de los períodos más bajos de su trayectoria. “Teniendo en cuenta mi ranking actual, ahora es cuando de verdad te das cuenta de las dificultades económicas, ves que con esto no se gana dinero, lo único que haces es gastarlo todo. Muchas veces ni siquiera podemos viajar con un entrenador, hay torneos donde nos toca viajar en solitario. Imagina tener que hacer esto cada día, viajes de seis o siete horas, sabiendo que puedes enfrentarte a rivales que estén bien arropadas, con su entrenador a tiempo completo”, contrasta la jugadora nacida en Hong-Kong.

La pandemia, el golpe de gracia

Pero este problema no es nuevo, ya de venía de tiempo atrás, hasta que la llegada de la pandemia se encargó de llevarlo al límite, destapando todas las carencias del universo profesional. “La ITF y la WTA son dos entidades que se encuentran completamente aisladas, no tienen nada que ver. En el momento donde los torneos WTA dejaron de disputarse, los torneos ITF aceptaron ese mismo camino. Más tarde, cuando empezaron las conversaciones para restaurar el circuito y reestructurar el calendario, solamente los mejores jugadores, los que están dentro del top150, tuvieron acceso a disputar esos torneos; el resto, nos quedamos fuera. Incluso nosotras, que pertenecemos a la WTA, no tuvimos permiso para estar presente en ninguna de esas reuniones”, señala con rabia.

“Creo que todo esto lo que origina es una brecha todavía mayor entre los jugadores top y los que estamos en un ranking más bajo. En cada inicio de temporada se puede ver cómo el circuito ATP y el circuito WTA están repletos de torneos, un ejercicio redondo. Otros tenistas, en cambio, no encuentran la manera de competir, por lo tanto no tenemos las mismas oportunidades para acceder a esos recursos, para disputar esos torneos. Y bueno, no entraré a debatir sobre las comodidades a la hora de viajar. Después de tantos años, es una pena ver que todavía sigue habiendo tanta diferencia entre los de arriba y los de abajo”, concluye Tara en su reflexión.