Hoy se cumple justamente una semana desde que Ashleigh Barty cumpliera el sueño de su infancia. La australiana de 25 años, que ejercía de máxima favorita en el cuadro principal, cumplió con las expectativas superando a Pliskova en la gran final y levantando su segundo título de Grand Slam. Dos años después de ganar Roland Garros y de instalarse en el Nº1 durante 84 semanas hasta ahora, puede que muchos piensen que ya no le quedan deseos en la lámpara, pero todavía hay alguno. Como por ejemplo, colgarse una medalla en unos Juegos Olímpicos, y si es de oro mejor. En una pequeña charla con la ITF, la oriunda de Ipswich dejó claras cuáles son sus intenciones.
“La sensación de afrontar unos Juegos Olímpicos me genera escalofríos, pero hay que atreverse a soñar despierta. Creo que uno se tiene que permitir pensar cosas así: ¿Y si…? ¿Por qué yo no…? Definitivamente, volver con una medalla sería un sueño hecho realidad, pero sé que todas las jugadoras presentes en el sorteo, todas aquellas que viajen a Tokyo, comparten ese mismo pensamiento”, confiesa la jugadora que acumula ya 35 victorias esta temporada, además de título en Yarra Valley, Miami, Stuttgart y el mencionado en Wimbledon.
Podemos decir que ninguna tenista llega con mejor preparación que Barty, ya sea por rodaje, posición en el ranking o confianza en su tenis. Pero unos juegos Olímpicos van mucho más allá de un simple triunfo, representa todo aquello que no vemos en el circuito individual. “Sinceramente, creo que representar a tu país es el mayor de los honores que un deportista puede tener. Para un australiano, es lo mejor que te puede pasar, así que no puedo esperar a tener esa oportunidad de vestirme de verde y dorado para saltar a la pista. Defender a tu país significa jugar por algo más que por ti misma, juegas por el orgullo de un montón de gente, ni siquiera es un tema solamente de resultados, sino de actitud. Mucha gente habla del espíritu australiano y es normal, esa sensación se respira solo con ver a los atletas de este equipo olímpico”, valora la mejor tenista oceánica del momento.
Australia, en busca de un resultado
Viendo el palmarés que ha tenido el tenis en la historia de los Juegos Olímpicos, quizá lo extraño es que Australia nunca haya tenido un gran resultado que recordar, más allá del bronce individual de Alicia Molik en Atenas 2004, y los éxitos conjuntos de Woodbridge/Woodforde (oro en Atlanta 1996 y plata en Sydney 2000). Es momento de ver si Barty, en su debut olímpico, es capaz de unirse a estos nombres. “Van a ser mis primeros Juegos Olímpicos, un acontecimiento realmente emocionante. Ya nadie podrá quitarme jamás esta experiencia. Creo que será un evento totalmente distinto a los demás, de eso no tengo dudas, pero lo que de verdad lo hará especial es el camino que tuve que recorrer durante todos estos años hasta llegar aquí. Ha sido todo un desafío, así que lo único que quiero es llegar allí y disfrutarlo, eso es todo lo que importa”, concluye.

