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Djokovic vence hasta en su versión más gris
El tenista serbio no cuajó un buen partido ante Denis Shapovalov y finalmente consiguió derrotarle en tres ajustadas mangas. Berrettini le espera en la final.
Una victoria más. Una de esas más necesarias que brillantes, de las que no se recordarán a final de año pero que suman y mucho y bastante más cuando se tratan de semifinales de un torneo tan importante como es Wimbledon. Los Grand Slam no solo se ganan en finales y esplendorosos partidos contra los mejores, sino también resolviendo sin problemas los compromisos tan complicados que surgen cuando no tienes un buen día. Novak Djokovic no se lleva sorpresas, sabe gestionar las energías y no se obceca por no jugar del todo bien en una penúltima ronda. El objetivo no es otro que el de ir cogiendo ritmo competitivo y vencer, algo que parece ya algo inherente al serbio.
Se percibe cierta ansiedad en el juego de un Novak que tienen ante sí el mayor reto al que puede enfrentarse como jugador de tenis. Wimbledon 2021 puede pasar de ser un anhelo a una obsesión, si el serbio no aprovecha una ocasión única para poder igualar a Roger Federer y Rafael Nadal en el ranking de más títulos ganados de Grand Slams, por lo que estos partidos tienen cierto riesgos. Shapovalov tuvo una digna actuación pero poco pudo hacer cuando Djokovic decidió que era el momento y vencer en el partido por 7-6 (3), 7-5 y 7-5.
Cierta tensión, relajación y... finalmente victoria. Esta fue la secuencia de lo hecho por Novak Djokovic a lo largo de este partido. En cada set, Denis fue una mera marioneta en manos del serbio. El pupilo de Mikhail Youzhny era consciente de que el resultado final no dependía solo de él, sino de que Djokovic tuviera muy mal día. No le perdió la cara al partido en ningún momento el bueno de Denis, que ya sabe lo que es hacer sudar a un miembro del big 3 esta temporada (encuentro ante Rafael Nadal en el Masters 1000 de Roma).
Esta vez el guión fue muy parecido, y es que Novak supo cuándo era preciso activarse de piernas y agarrarse a la pista. No arrancó nada bien Djokovic el partido, poniéndose con break abajo al inicio, una ventaja que duró gran parte del set. La mentalidad no es el punto fuerte de Shapovalov, y en un par de errores no forzados hizo que Nole igualara la contienda. La primera manga se iba a decidir en el tie-break y allí el actual número uno del mundo fue mucho más sólido que su rival y se adjudicaba la primera manga por 7-6 (3). El aura ganadora fue la causante de todo esto.
Shapovalov desperdició cinco bolas de break en el segundo set
Tras lo vivido en el primer set, todo el mundo estaba enganchado al partido. Shapovalov estaba por debajo pero en ritmo quizá estaba un pelín por encima que Nole. Tuvo muchísimas oportunidades de romper el saque de su rival, pero el serbio consiguió salvar todas ellas. El bueno de Denis desaprovechaba ventajas increíbles (0-40) para romper el saque de Nole y hacer más emocionante el duelo, pero todas esas ventajas las impedía Djokovic con ese saque que tanto le ha ayudado en todo el torneo. Finalmente los nervios traicionaron nuevamente a Shapovalov y en el undécimo juego veía como Novak abría hueco en el marcador y se llevaba también la segunda manga por 7-5. Llamativo que perdió su servicio con una doble falta.
El canadiense bajó sus prestaciones en la tercera manga, hastiado por las oportunidades perdidas. Se aferró a su saque para mantener la cara al partido pero Djokovic incrementó su intensidad de piernas y cerró el encuentro en tres mangas, haciendo valer su supremacía. Victoria de mucho peso para el balcánico, que demuestra poder ganar partidos sin jugar su mejor tenis, mientras que Shapovalov experimenta un duro revés y demuestra una vez más que tiene que mejorar ciertas cosas en su tenis. La principal de todas: su mentalidad.