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Medvedev acabó con la ilusión de Alcaraz en Wimbledon
Cuando el ruso apretó el acelerador, no encontró resistencia. A pesar de la derrota, el español de 18 años sigue dando pasos hacia adelante y sumando experiencia.
Carlos Alcaraz ya no sorprende. Torneo a torneo vive una situación nueva. De hecho, suele tratarse de su primera participación en la mayoría de los eventos de élite. Claro, a sus 18 años hubiese sido imposible imaginar una eclosión mucho más rápida que la que ya está logrando. Y los máximos escenarios no parecen ser un problema para un chico que juega muy bien al tenis. Sin poner comparaciones ni presiones sobre su espalda, el español se mueve con los pies sobre la tierra en cada paso que da en el circuito y parte de eso se debe a la presencia de Juan Carlos Ferrero (ex N°1 del mundo y ganador de Roland Garros en 2003) en su banco para guiarlo hacia la dirección correcta.
En Wimbledon volvió a toparse con una experiencia nunca antes percibida dado que disputó un torneo profesional sobre hierba por primera vez en su carrera. Si bien su recorrido se acabó en la segunda ronda, cuenta con todas las características para moverse de buena forma en la superficie. Eso sí, cayó frente a Daniil Medvedev (N°2 del ranking internacional y campeón en el ATP 250 de Mallorca la semana pasada) por 6-4, 6-1 y 6-2 en una hora y 35 minutos de juego. En el primer parcial luchó de igual a igual, aunque después se quedó sin gasolina en el tanque, el ruso apretó el acelerador y el partido se tornó un trámite en velocidad crucero hasta el final.
Alcaraz tiene un carisma que absorbió el público británico desde el minuto uno: lo apoyaron en todo momento, festejaban sus puntos y hasta Medvedev comenzó a hacer gestos (tocándose la oreja en señal de que no los escuchaba) cuando se quedaba con los games claves y que terminaron de inclinar la balanza hacia su sector. Más allá de que al comienzo, el ruso parecía imbatible desde su servicio (no había perdido un solo punto en sus primeros tres juegos con el saque y tampoco cedió ningún primer saque en los dos sets iniciales), el español entendió el plan de juego para vulnerar el principal arma rival: rápidos movimientos de piernas, restos profundos y al centro y una variación entre derechas potentes y dropshots. No obstante, no le alcanzó, la táctica se mantuvo durante unos pocos games y poco a poco se fue desinflando con el correr del encuentro.
Lógicamente, se lo notó un poco cansado físicamente luego de la tremenda batalla que cerró este miércoles frente a Uchiyama (jugaron más de cuatro horas). Y, a su vez, mentalmente empezó a venirse abajo a sabiendas que debía remontar, que las piernas ya no respondían como al principio y que, encima, tenía a un grandísimo tenista enfrente suyo. Así y todo, dejó una imagen positiva sobre la pista porque nunca dejó de pelear cada punto y avisó -a través de su postura y de su juego- que este camino recién comienza y que aún queda un largo trayecto por recorrer.
CILIC O BONZI, LO QUE VIENE PARA MEDVEDEV
Medvedev quiere imponer respeto sobre la hierba británica. Ante las bajas de Rafael Nadal y de Dominic Thiem más la eliminación de Stefanos Tsitsipas y el flojo nivel que desplegó Roger Federer en su debut, el ruso tiene una interesante oportunidad para demostrarle al mundo que está capacitado para dar el golpe y pelear por la corona frente a Novak Djokovic. En ese sentido, se medirá en la tercera instancia del certamen contra el ganador del duelo entre Marin Cilic y Benjamin Bonzi.