Si a numerosos tenistas de élite le preguntas cuales son las condiciones indispensables para triunfar en el tenis, la gran mayoría te diría tener una buena derecha, un gran revés, moverte muy bien sobre la pista, que tu saque te ayude y sobre todo el aspecto mental, destacando sobre todo la actitud ganadora y la madurez mental. Pues bien, Paula Badosa parece atesorar todas ellas. Con tan solo 23 años, y un cuerpo que parece diseñado para el tenis, la catalana se erige en la gran ilusión de los aficionados españoles. Badosa está llamada a grandes cotas, y en Roland Garros puede alcanzar una de ellas, alcanzar las rondas finales de un Grand Slam.¿Lo conseguirá? El tiempo lo dirá.
Ya está en cuartos de final Badosa. Comenzó el torneo a un gran nivel, derrotando a jugadoras peligrosas como Lauren Davis o Danka Kovinic, demostrando ser esa jugadora fiera y aguerrida, que emocionó en esta gira de tierra batida a los espectadores que asistían estupefactos a la eclosión de una estrella. En el último partido ante Ana Bogdan sufrió alguna que otras dudas, pero ese triunfo le dio aire para afrontar este encuentro. Hoy no lo tenía fácil midiéndose a una jugadora como Marketa Vondrousova, que sabía lo que es ser finalista en este torneo y que venía de jugar a un gran tenis en los últimos partidos.
Con un trabajado 6-4, 3-6 y 6-2, la jugadora catalana nacida en Nueva York, certificaba su pase a la antepenúltima ronda del torneo. Estuvo muy segura al servicio, como demuestra el hecho de que ganara 37 de los 54 puntos que jugó con su primer saque, y consiguiera los mismos saques directos que su rival. Otro punto clave fue el éxito que tuvo a la hora de salvar bolas de break, salvando seis de las nueve que tuvo en contra.
Tamara Zidansek será su próxima rival
El buen estado de forma de Badosa y sus escarceos en grandes torneos del circuito, la hacen parecer favorita tras Iga Swiatek, pero no se puede obviar la calidad de su próxima rival, la eslovena Tamara Zidansek. Badosa se erige en el último reducto del tenis español femenino en París, y en la mayor esperanza del mismo. A pesar de sus 23 años, parece tener la cabeza lo suficientemente amueblada como para saber gestionar esto a la perfección. La española está a tres partidos de hacer historia. El tiempo dirá si estamos ante una futura campeona de Grand Slam. Haga lo que haga a partir de ahora da igual. El efecto Badosa es ya una realidad.

