No hay ninguna nube que cubra el irradiante cielo de París. Si bien la temperatura aún no parece digna de las mejores primaveras y el viento corre de lado a lado en los pasillos de Bois de Boulogne, el clima en Roland Garros empieza a elevar en los grados Celsius. Y ni hablar con cómo creció a partir del sorteo del cuadro principal masculino. Mientras tanto, Rafael Nadal comenzó con su preparación para su gran torneo. Para el patio de su casa, para el evento en el que vivió sus mejores días, para ese certamen que podría llevar su nombre por el legado que dejó cada vez que pisó la Philippe Chartrier. En ese sentido, el español se prepara para una edición que puede ser completa: un posible título 14 en el Abierto de Francia y, en consecuencia, su 21° Grand Slam, que lo colocaría en la cima de los máximos ganadores de esta clase de campeonatos.
"Recién llegué y por mi cabeza sólo pasa entrenar, en poder coger ritmo, tener contacto con la pista y tener buenas sensaciones. A partir de ahí veremos qué se puede conseguir, pero como siempre los objetivos aquí son los máximos, aunque eso se logra con el trabajo de diario. En definitiva, espero luchar por algo importante", comentó Rafa en una entrevista con la agencia de noticias AFP y que fue levantada por la web de Metrolibre.
Ganarle a Nadal parece lo más complejo en la capital francesa. Tanto es así que perdió únicamente tres encuentros, situación que vuelve casi un milagro poder vencerlo en la tierra batida. Sin embargo, sus principales contendientes a la corona sueñan con dar el golpe en la actual edición. De hecho, Andrey Rublev y Alexander Zverev lo derrotaron en la gira previa y Stefanos Tsitsipas lo puso contra las cuerdas en el ATP 500 de Barcelona, donde tuvo un match point. Y nunca hay que dejar de lado a Novak Djokovic, que es el actual líder del ranking internacional. "Nadie es invencible en ningún sitio. Yo he perdido este año y por eso me tengo que preocupar en hacer todo lo posible para evitar que me venzan. Los otros estimo que pensarán lo mismo, por eso yo me centro en lo que debo hacer para no perder", afirmó.
Todas las temporadas llega la gira de polvo de ladrillo y uno se pregunta si va a acabarse el reinado de Nadal en Roland Garros. Una incógnita que vuela desde hace una década, cuando el físico del balear le comenzó a jugar una mala pasada. No obstante, cada día parece mejor: supo dosificar sus esfuerzos, está muy fuerte y a tope para saltar a la pista y correr durante cinco sets sin ningún problema. "Estoy con la máxima ilusión de volver a jugar este torneo, que es muy especial para mi. Me importa poco si soy favorito o no, sí me importa jugar bien y ese será mi objetivo porque el que juegue mejor es el que más opciones de éxito tendrá", concluyó.

