Djokovic tira de galones

El serbio usó su experiencia ante Alejandro Davidovich para avanzar hasta los cuartos de final del Masters 1000 de Roma. Se enfrentará a Berrettini o Tsitsipas.

Fernando Murciego | 13 May 2021 | 11.23
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Novak Djokovic. Fuente: Getty
Novak Djokovic. Fuente: Getty

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Jugar ante el mejor tenista del mundo parece un regalo hasta que lo tienes enfrente. Era el premio que el Masters 1000 de Roma le había entregado a Alejandro Davidovich después haber superado la fase previa y haber ganado sus dos primeras rondas. Una oportunidad para demostrar que ya está cerca de tener el nivel para competir con los mejores. No debió pensar lo mismo Novak Djokovic, quien utilizó este compromiso para confirmar que sigue siendo, aunque sea por momentos, ese jugador a batir en cualquier superficie. En apenas 70 minutos, el serbio hizo los deberes frente al español (6-2, 6-1), ganando diez de los últimos juegos del encuentro y plantándose en los cuartos de final del cuadro.

Un día más, el programa nos regalaba un choque generacional dentro de la pista. Un miembro del Big3 enfrentado a uno de esos jugadores que vienen pisando fuerte, amenazando con dar el salto, mostrando una serie de herramientas que invitan a situarle dentro de un grupo de futuros campeones. La diferencia era que, pese a ser su primer duelo oficial, estos dos ya se conocían bien de antes. Ambos con residencia en Marbella, Alex y Nole habían compartido algunos entrenamientos en los últimos meses en territorio español, generando así una bonita amistad que hoy debía quedarse en el vestuario. El primer juego nos enseñó el tremendo respeto que había por parte de los dos, tanto fue así que Novak se quedó frío y terminó cediendo su servicio. 'Puede haber sorpresa', pensó alguno. Media hora después, entendimos que aquello solo había sido un espejismo.

Alejandro, con las clásica vitalidad de un NextGen, saltó a la Centre Court con la intención de luchar por cada punto, jugando bolas profundas, planteándole un partido muy pesado a su rival. Esto de entrada puede agobiar, pensar que tendrás que dar tu mayor esfuerzo para ganar, quizá por eso al balcánico se le vio con un poco de ancla en los primeros puntos. Tocaba hacer una segunda lectura del encuentro y apuntar por el camino más efectivo. ¿Que Davidovich quería un partido sólido? Vamos a dárselo. El de Belgrado se puso el mono de trabajo, recuperó el break de inmediato y empezó a imponer esa versión robótica con la que no regala nada. Las tornas habían cambiado, ahora era el español quien se veía obligado a mover alguna pieza si no quería entrar en esa guerra. El contexto era otro, ahora necesitaba imprimir más riesgo en sus tiros, aun sabiendo que aquello podía no terminar bien.

El resultado de este giro fueron 14 errores no forzados del malagueño, más que suficiente para alimentar ese gen competitivo de Novak, que ganaba 6-2 el primer parcial. Y es que uno puede estudiar la táctica de muchas maneras antes de un partido así, pero no será hasta llegar ahí abajo donde realmente sientas qué necesidades y qué limitaciones están sobre la mesa. Lo más importante era no perder la batalla mental, no pensar en la derrota antes de tiempo, no desesperarse ante un deportista que si huele la sangre, no perdona. Pero la sangre siguió brotando de la raqueta de Davidovich en el inicio del segundo set, así que Novak fue a por otro mordisco. En una hora de partido, el marcador reflejaba 6-2 y 5-0, pero lo peor no era el resultado, sino la sensación de que Davidovich no estaba jugando tan mal.

Partidos así son los que más adelante sirven de aprendizaje para recordar lo importante que es mantener la mente en calma durante todo el partido. Una calma que, si está Djokovic al otro lado, es mucho más fácil que se vea afectada. El tenis del serbio, regular y constante desde la línea de fondo, fue restando la energía y las opciones de un Alejandro que entendió que hoy no era el día. O mejor dicho, no tenía al mejor rival para brillar. El español acabó el encuentro siendo fiel a su estilo, a sus tiros, a esa agresividad marca de la casa, incluso salvó varias bolas de partido en un último intento por maquillar el resultado, pero ya estaba todo dicho. En poco más de una hora de reloj, el Nº1 del mundo estaba ya en los cuartos de final de Roma, donde le espera mañana un top10: Berrettini o Tsitsipas.