La última conquista de Arantxa

Se cumplen dos décadas del último título individual de Arantxa Sánchez Vicario, conquistado en el torneo Villa de Madrid. Un año y medio después, anunciaría su retirada.

La sonrisa de Arantxa Sánchez Vicario. Fuente: Getty
La sonrisa de Arantxa Sánchez Vicario. Fuente: Getty

Cuánta tinta se gasta escribiendo de los primeros títulos y qué poco se recuerdan los últimos. Sobre todo cuando tratamos carreras legendarias, cargadas de éxitos, carreras como la de Arantxa Sánchez Vicario (Barcelona, 1971). La tenista catalana se retiró con 29 trofeos individuales, donde destacan sus tres Roland Garros, su US Open, las cuatro medallas olímpicas o los múltiples Grand Slams como doblista. Hoy, sin embargo, no hablaremos de nada de esto. Nuestro viaje en el tiempo retrocede exactamente dos décadas, hasta mayo de 2001, fecha donde Arantxa se coronó en el torneo Villa de Madrid, en la antigua Casa de Campo. Tenía 29 años y, aunque ella no lo sabía, aquella sería la última vez que posaría en la foto con el trofeo de campeona.

Para Punto de Break es un honor que la mejor tenista española de la historia se haya querido pasar por aquí y ser ella misma la que pase las páginas de su diario. Desde Estados Unidos, donde ayuda a los más jóvenes en la Academia de su hermano, Arantxa nos atiende para confirmar que siempre es buen momento para hablar de tenis y dibujar una sonrisa. Sobre todo ahora, bajo un contexto de tantas dificultades y conflictos.

¿Tan especial es jugar en casa?

Jugar en Madrid siempre era una satisfacción, jugar en casa en general. El calendario te daba muy pocas oportunidades de jugar en España, de tener cerca a la afición, a la gente que te quiere, todo eso me daba una motivación extra. Madrid era un torneo muy especial que siempre esperaba con muchísimas ganas. Además estaba dentro de la gira de tierra batida, así que me servía para ponerme en forma de cara a Roland Garros, que era el gran objetivo. Tengo muy buenos recuerdos”.

¿Qué recuerdas de aquella temporada 2001? Llegaste a Madrid con muchos torneos encima y solo un título, en Oporto.

Siempre jugaba la mayor cantidad de partidos posibles para llegar preparada a la gira de tierra batida, mi favorita, en la que mejor encajaba mi juego. Cuando más torneos jugaba, más preparada me veía para afrontar los momentos importantes.

¿Notabas el desgaste con 29 años?

Bueno, hay que tener en cuenta que nosotras, al ser tan precoces y empezar mucho más jóvenes, luego era más difícil llegar a los 30 siendo competitiva. Pese a ello, recuerdo tener buenas sensaciones en aquella gira, siempre tenía confianza cuando pisaba la tierra batida.

Ganaste el torneo sin perder un solo set, ¿qué recuerdos te vienen de aquella semana?

Me acuerdo que tanto Maria José (semifinales) como Montolio (final) hicieron un magnifico torneo, es lo primero que me viene. No pasa muchas veces que jugadoras españolas nos enfrentemos entre nosotras, pero ese torneo fue muy especial por esas dos últimas rondas. En los primeros partidos, con el tema de la altura, siempre te cuesta un poquito controlar la velocidad de la bola, pero de cara al final pude jugar a gran nivel en mis dos últimos encuentros. Fui de menos a más, acabé jugando muy bien.

¿Fue mucha gente a verte?

Mi familia, al ser toda madrileña, estaba presente en la final, animándome, eso hizo que todo fuera más especial.

Y no te pusiste nerviosa.

A lo largo de mi carrera, cuanto mayor fuera la adrenalina y la dificultad, más me crecía, mejor jugadora me volvía. Cuando todo el mundo se ponía nervioso, yo me sentía más fuerte.

¿Pensaste que aquel podía ser tu último título individual?

Eso nunca se piensa. No, no lo pensé.

¿Pero veías cerca el final?

Una más o menos sabe cuándo va a llegar su final, cuando ves que quizá tienes que dejar de jugar. La planificación para mí siempre fue súper importante, así que esa victoria fue súper importante para mí. Además, meses atrás, recuerdo que había ganado en un torneo a Hingis, que en aquel momento era la mejor del mundo. Esos son los partidos que yo buscaba, el reto de seguir ganando a las mejores y demostrarme que todavía podía seguir ahí. Obviamente, tras ganar el título en Madrid, no pensé en ningún momento que podría ser el último. La motivación la tenía, pero iba año a año, sin mirar mucho más lejos.

¿Cómo fueron los últimos meses de tu carrera?

Intenté luchar hasta el final, en cada torneo, ser competitiva en cada partido. La retirada es el momento más difícil de un deportista, pero cuando tomé la decisión fue de manera firme y meditada. Algo así no lo decides de la noche a la mañana.

Noviembre de 2002, una rueda de prensa difícil de olvidar.

Yo sabía que ese sería el último año, no me había lesionado nunca en mi carrera y esa temporada me lesioné. Al final de temporada fue cuando se dio la famosa rueda de prensa y anuncié que me retirada. Nadie se lo podía creer, de hecho, ni siquiera mi equipo lo sabía, pero era lo que quería. Fue una decisión meditada en soledad, nadie mejor que tú sabe cuándo llega ese momento.

Ganaste 29 títulos en categoría individual, ¿fueron pocos o muchos?

Gané los que tenía que ganar (risas). Son 29 títulos, pero claro, ¿cuántas finales fueron en total? La gente luego solo se acuerda cuando ganas, no cuando estás en la final. Cuando era pequeña, si me llegan a decir todo lo que me iba a pasar en mi carrera, el palmarés que iba a conseguir, hubiera firmado sin pensarlo. Estoy muy satisfecha y orgullosa de haber tenido una carrera tan buena y tan larga.

Años después nacería el Mutua Madrid Open, bautizando la segunda pista más importante con tu nombre. Menudo homenaje.

Es un privilegio tener una pista con tu nombre y más en un torneo como el Mutua Madrid Open, así que espero que siga ahí durante mucho tiempo. Recuerdo el día que me llamaron para ir a la inauguración y me contaron que querían nombrar a las pistas con los nombres de los mejores jugadores de la época. En esos momentos, Manolo Santana y yo. Tuve que ir a Madrid para ver las obras, me pusieron el casco y cortamos allí el lazo de donde iba a construirse aquel estadio. Cuando lo vi acabado fue una gozada, aquello era la inmortalidad, tenía una cara de felicidad que todavía la mantengo. Estaré eternamente agradecida por ese gesto.

De momento, ninguna española ha podido salir campeona del Mutua Madrid Open. ¿Cuál es la receta?

La presión de jugar aquí siempre es doble. Cuando juegas casa es cuando quieres demostrar y hacer un gran torneo. Además está el tema de la altura un factor considerable al que tienes que adaptarte rápidamente si luego quieres tener buenos resultados finales. Lo más importante para gestionar todo esto es ir partido a partido, sin ponerte una presión extra, hay que saber controlar las emociones y saber llevarlo. Gracias a Dios yo encontré la manera de hacerlo… igual debería volver para intentarlo (risas).

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