En el reino de Nadal no existen Cenicientas

El manacorí exhibió un gran nivel ante un Alcaraz mermado en el abdominal. Carlos nunca pudo encontrarse cómodo ante un Rafa totalmente avasallador.

Carlos Navarro | 5 May 2021 | 17.14
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Nadal, en su debut en Madrid. Fuente: Getty
Nadal, en su debut en Madrid. Fuente: Getty

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Rafael Nadal debutó con triunfo en el Mutua Madrid Open 2021 ante Carlos Alcaraz en el que para todos era el partido de la jornada (6-1, 6-2). El propio marcador es un buen indicador de lo que fue el guion del duelo: fluyó en una sola dirección, con un Nadal dominante, acelerando el juego con sus golpes paralelos y castigando con dureza el segundo saque de Alcaraz. En el día de su 18º cumpleaños, el murciano mostró detalles de su prometedor futuro, pero fue demasiado inconsistente, especialmente en ell lado de su revés, dolorido también tras un problema en el abdominal durante el primer set.

Muchos esperaban un duelo competido, con un Alcaraz saliendo en tromba, con el beneficio de no tener absolutamente nada que perder enfrente del que un día fue su ídolo. En el primer juego, el tenista de El Palmar dio un claro síntoma de que ese guion podía cumplirse: tres restos de revés sencillamente espectaculares que le dieron sus primeras bolas de rotura en el partido. Quizás si Carlos hubiese convertido algunos de esos puntos, hoy estaríamos hablando de un partido totalmente diferente... pero no lo hizo.

Rafa consolidó su saque y desde ahí volvió a redescubrir la potencia y precisión en sus golpes. Engrasó la máquina, quitándose los nervios de medirse al estandarte de la nueva generación española, y encontró variedad en su tenis. Los golpes paralelos funcionaban, tanto de derecha como de revés, y el murciano se atenazó ante la sensación de que Nadal carburaba. Atrapado por el lado del revés, cedería su primer break y en el siguiente juego viviría una situación que lo cambió todo.

Tercer juego de partido y tras un punto de muchísimos quilates, Alcaraz trata de alcanzar un remate de Nadal estirándose de manera vertical. No se llevó el punto, pero eso no fue lo peor. Empezó a tocarse el abdomen y el fisio llegó a pista. Preocupado, contrariado, Carlos necesitó de varios minutos de tiempo médico para tratar de mejorar la zona afectada. El partido proseguiría, pero Alcaraz no fue capaz de volver a encontrar su tenis en el primer set.

Tampoco le dejó Rafa, que le exigía una velocidad, potencia y altura de bola que probablemente nunca antes había visto. No nos olvidemos: Alcaraz es aún un chaval de 18 años. Muchísima personalidad, sí; diferencias enormes en cada uno de sus golpes, también. No acompañó el primer saque, que se mantuvo por debajo del 50% en el primer set, provocando que en pocas ocasiones pudiese tomar el control del punto con su golpe de continuación. Siempre encontraba un resto profundo de Nadal que provocaba numerosas cañas y le otorgaban puntos realmente fáciles.

Por si fuese poco, el segundo set comenzaba de la misma forma: caña y break tras un juego con varios errores. Probablemente aún dolorido por el abdominal, Carlos era incapaz de encontrar su tenis, y Nadal empezaba a hacer del compromiso otro partido rutinario más. Acallar la expectación del rival sigue siendo el hábito favorito del rey de la arcilla, y cuando factores tan extradeportivos (18º cumpleaños, el futuro del tenis, alguien que le idolatraba de pequeño) se juntan acaban convirtiéndose en más gasolina para Rafa.

Conato de recuperación apagado rápidamente

Existió un conato de reacción por parte de Alcaraz, un flash de brillantez que le permitió exhibirse y mostrar al mundo el por qué de las expectativas sobre él. Eso fue al resto: al saque, sin embargo, el partido se volvía una pesadilla ante el tenis de Nadal. El manacorí parece que cada vez está más cerca de su pico de forma, soltándose con el paralelo tanto de derecha como de revés, ese termómetro de su juego que parece estar cerca de la temperatura ideal.

No dejó de pelear Carlos, exprimiéndose al máximo y dejando un par de buenas defensas, pero la distancia global fue demasiado grande. Varios errores costosos provocaron el resultado final, que refleja la diferencia de edad, madurez y jerarquía: un 6-1 y 6-2 que coloca a Nadal en una tercera ronda donde se medirá a Alexei Popyrin o Jannik Sinner. De momento, parece que Nadal progresa adecuadamente en su camino hacia su mejor versión. Alcaraz no fue ni mucho menos suficiente para pararlo.