Djokovic y el perderse para volver a encontrarse

El serbio ha vuelto a optar por retirarse unos días junto a su familia para recargar pilas de cara al tremendo reto que se le viene en junio y julio.

Djokovic y el perderse para volver a encontrarse. Foto: Getty
Djokovic y el perderse para volver a encontrarse. Foto: Getty

Solamente ellos saben lo exigente que es este deporte y solo ellos saben lo que es soportar la presión de tener que ganarlo todo para convertirse en el mejor de la historia. Novak Djokovic, después de un Open de Australia súper exigente, que le llevó prácticamente al límite en lo físico y en lo mental, está pasando por unos momentos complicados a la hora de volver a encontrar su tenis. Con Roland Garros a la vuelta de la esquina, el serbio prefiere quedarse junto a su familia unos días e intentar recargar pilas para afrontar lo que se viene en junio y julio.

Extrañó su renuncia a jugar Madrid. Después de dos derrotas un tanto preocupantes por las formas, en la capital de España tenía una gran oportunidad de volver a la senda del triunfo en un torneo que ya ha ganado varias veces y que le permitiría ganar un poco de confianza de cara a las siguientes semanas. Ante Evans en Montecarlo, dicho por él mismo, jugó uno de los peores partidos en muchos años y ante Karatsev, simplemente, jugó a algo que él no suele jugar. Ha preferido desconectar, un poco cansado de hacer tanto plan.

Esto no es nuevo para él. En junio de 2018, después de un tiempo algo agotado a nivel mental y tras una sonada derrota ante Cecchinato en Roland Garros, decidió cortar por lo sano y evadirse del mundo junto a su mujer en el Monte Victoria, al sur de Francia. Allí, recargó pilas y reflexionó en contacto con la Tierra sobre lo que debía hacer. Cuando ya muchos decían que no iba a ganar nada más ante el renacimiento de Federer y Nadal, regresó por todo lo alto, llevándose el título en Wimbledon y en el US Open.

Jugar la semana previa a Roland Garros

“Estoy cansado de hacer planes”, comentó Nole en Belgrado la semana pasada tras perder ante Karatsev. El serbio dejó caer la posibilidad de quedarse allí unos días con su familia antes de volar a Roma y terminó confirmando su participación en el segundo torneo de Belgrado, la semana previa a París. Un movimiento inesperado y novedoso, ya que nunca antes había hecho algo similar. Será toda una incógnita ver cómo le irá ese movimiento.

Lo sucedido en Melbourne hace dos meses le dejó agotado a nivel mental y físico y está pagando un peaje del cual aún se pueden ver las consecuencias. Pero que nadie le dé por derrotado. Hay quienes se atrevían a asegurar el pasado fin de semana que los mejores días del serbio ya pasaron y que la edad se pagaba. Algo similar dijeron de Nadal tras perder en Montecarlo y por el nivel que dio en los dos primeros partidos en el Godó.

La gente se olvida que no son máquinas. Que esto es deporte. Que no se puede estar los 365 días del año al 100%. Que hay momentos donde uno rendirá más y otro donde necesitará pararse a respirar. Djokovic ha vuelto a optar por la estrategia de desconectar para volver a la senda del triunfo. Porque, que nadie dude que lo hará. Y es que a veces, uno necesita perderse para volver a encontrarse.

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