Andrey Rublev es uno de los nombres propios de la temporada. El tenista ruso se ha establecido como un top-10 bastante sólido, un hueso duro de roer dentro de la pista y un jugador que cuando coge forma parece casi imparable. Fuera de la pista, además, no ha perdido la humildad que siempre le ha caracterizado. Mientras muchos de sus compañeros abogan por flexibilizar las condiciones para los tenistas, el jugador moscovita tiene muy claro que las burbujas forman parte del deporte en la actualidad. Uno de los grandes favoritos a conquistar el Miami Open 2021 lo tiene muy claro.
"Recuerdo que una de las burbujas más cómodas tuvo lugar en Australia. Después de estar dos semanas encerrados en la habitación, pasando una cuarentena, pudimos aventurarnos dentro de la ciudad. La recorrimos, cenábamos donde queríamos... sentí por fin algo de libertad. Después del torneo volé de vuelta a Moscú, donde también todo está abierto y tuve la oportunidad de recargar pilas.
Ahora mismo debemos acostumbrarnos a tener burbujas en los torneos. Es el momento. Estoy feliz por el simple hecho de que podemos jugar al tenis. Vivimos cinco meses sin la oportunidad de jugar torneos, eso fue algo durísimo. El mundo paró súbitamente, sé que mucha gente perdió su empleo o su sueldo, mientras que ahora mismo nosotros podemos viajar alrededor del mundo y jugar torneos incluso cuando las fronteras de estos países están cerradas. ¡Tenemos mucha suerte!"
Pero no solo de la situación actual habló el moscovita. A lo largo de su entrevista con Championat, Rublev también reveló quién fue su ídolo cuando era un niño. "Me gustaba mucho la manera en la que jugaba Marat Safin. Cuando era un niño, eso sí, Nadal era mi ídolo, y ahora entreno y juego con él de vez en cuando. Aún recuerdo nuestro primer entrenamiento: tenía 16 años y aquel día me dio un subidón de adrenalina increíble. Después de aquello quería trabajar aún más duro para que de alguna forma pudiese luchar frente a él".
Si por algo se caracteriza el mallorquín es por sus manías y rituales dentro de la pista. El ruso compartió una anécdota bastante curiosa acerca de este tema, a veces recurrente en el mundo del tenis. "Sé que cada tenista tiene sus propios rituales, a veces graciosos y un tanto locos para el resto. Los llevas a cabo y eso te aporta más tranquilidad. Por ejemplo, yo a lo largo de un torneo puedo ducharme en el mismo lugar del vestuario, o ir al mismo sitio a comer toda la semana. Incluso me ha pasado que pida la misma comida siempre. De hecho, durante el torneo de Moscú 2019, tomé pizza barbacoa a lo largo de toda la semana; al final empezó a sentirme mal (risas)".
Daniil Medvedev, 'el pulpo'
En una entrevista distendida, no puede faltar el momento en el que toque hablar de la buena compañía en el circuito. Rublev aprovechó la oportunidad para revelar de qué forma llaman los rusos a uno de los hombres de moda. "A Daniil lo apodamos 'el pulpo'. Es capaz de llegar a todas las bolas y juega de una forma muy suelta. Lo más importante es que siempre llega y te devuelve la pelota, además, lo hace de diferentes maneras... parece que está hecho de plastilina".
Otro nombre que se ha vuelto muy relevante para el tenis ruso es el de Aslan Karatsev, la gran revelación de este curso. Sobre él también se pronunció la octava raqueta del mundo: "Conozco a Aslan desde hace bastante tiempo. Cuando yo tenía 14 años, él ya estaba jugando en el circuito junior. En aquel momento ya se podía ver que tenía muchísimo talento: lo bien que ataca las bolas cortas, la sensibilidad que tiene al impactar la bola. Ha tardado tanto en explotar porque confiaba demasiado en el talento, nunca lo refinó ni le dio forma. Puede que tampoco tuviese demasiado cuidado con su forma física: darle una vuelta de tuerca a todo esto le llevó bastante tiempo, pero cuando ha empezado a trabajar más en serio se está viendo a un jugador completamente distinto".
Sueños y metas fuera de las canchas
Es importante también hablar del legado que uno quiere dejar más allá del tenis. Eso sí, antes de hacerlo no está mal preguntar a Rublev acerca de a dónde le gustaría viajar si el mundo recobrase la normalidad. "Si tuviese cinco días sin tener que jugar al tenis, me gustaría volver a Moscú. Echo de menos estar en casa, estar en constante movimiento y no sujeto a la rutina de entrenamiento-hotel-partidos. Me encanta quedar con mis padres, solemos irnos a cenar todos juntos para generar una verdadera atmósfera familiar. Si hablamos de otros viajes, simplemente por diversión, me encantaría visitar Islandia. Nunca lo he hecho y espero hacerlo pronto".
Ahora sí, es momento de hablar de manera más profunda sobre el ruso. "Para mí lo importante es desarrollarme como persona, en el plano espiritual, ser la mejor versión de mí mismo. Esto no es un sueño, más bien es algo en lo que puedes trabajar día a día. Ahora mismo trato de eliminar todo lo negativo; apartar la rabia, solo quedarme con la amabilidad. A veces la gente te utiliza, y aunque esto pase debes intentar hacer el bien de vuelta. Trato de seguir estos valores".

