Roberto Bautista es el hombre a batir en Doha. Manteniendo un feeling e idilio especiales con este torneo, el castellonense está recuperando durante esta semana el mejor tenis de su carrera para meterse en la final tras derrotar a Dominic Thiem en cuartos de final y en semifinales al campeón de Rotterdam y uno de los hombres más en forma del circuito, Andrey Rublev, en dos mangas (6-3 6-3).
Con Pepe Vendrell moviendo la cabeza de pura incredulidad ante el punto de partido con el que Rober cierra el partido, Bautista buscará mañana su décimo título ATP a sus 32 años, después de bordar el tenis durante dos días consecutivos ante dos de los mejores tenistas del mundo. Y como él confirma posteriormente, se adapta a la perfección a las condiciones, con muchísimo viento.
Sin rastro del cansancio que podía condicionar su partido tras su exigente encuentro ante Thiem, Roberto desarboló a Rublev con una mezcla de precisión, agresividad y cambios de dirección, sin perder solidez ni calma, un cóctel idílico para sacar de quicio a un tenista tan poderoso desde atrás como el ruso. En una de sus pistas favoritas, Roberto dictó el ritmo del encuentro y también se adueñó de la media pista y la red cuando acudió a ellas.
Con una fantástica movilidad para invertirse de derecha y cambiar con su revés paralelo, quitándole apoyos claros y continuos a Rublev, el español leyó el partido sin aparentes problemas y no dejó que el ruso pudiera reaccionar, dominando también en el duelo mental: 1 punto de 18 ganó Rublev con su segundo servicio, clara clave del encuentro durante los dos sets que duró el mismo.
Rublev fue poco a poco perdiendo la paciencia y aunque tuvo algunos arrebatos propios de su calidad y potencia, no logró encontrar ese punto de inflexión que le metiera en el partido forzando la tercera manga. Bautista, que dejó jugadas de todos los colores, puso la firma al encuentro con un punto de partido sensacional para recibir las felicitaciones de Andrey y la aprobación entregada de su técnico. Final merecidísima para Roberto.

