A finales de 2019, a sus 34 años, Jo-Wilfried Tsonga disputaba los cuartos de final del Masters 1000 de Paris ante Rafael Nadal. Fue un año muy positivo para un tipo de su edad: 33 victorias por 19 derrotas, títulos en Metz y Montpellier, número 29 del mundo al finalizar la temporada y mucha continuidad física. Pedir algo parecido hubiera estado realmente bien para uno de los jugadores más consistentes de la década pasada.
Pero en 2020 todo cambió. Sólo jugó dos partidos, entre la pandemia y una lesión complicada que condicionó por completo su realidad como jugador. Se retiró en la primera ronda del Open de Australia 2020, ante Popyrin, y se pasó toda la temporada en blanco. Tras la derrota en primera ronda de Montpellier, ante el joven Korda, Tsonga volvió a Marsella, torneo que ha levantado en tres ocasiones. Volvía al indoor francés, su mejor refugio.
Así, ante Feliciano López, Jo-Wilfried consiguió ayer su primera victoria ATP en algo más 15 meses, con la retirada rondando y la sensación de ganar alejada de su día a día. Y como no podía ser de otra forma, Tsonga recuperó la sonrisa, después de conectar, además, 19 saques directos. “Esta es probablemente una de las mejores victorias de mi carrera, porque fue difícil para mí jugar al tenis. Tuve mucho dolor durante tantos meses. Hoy gané un partido. Ese era uno de mis objetivos durante estas pocas semanas. Estoy feliz como un niño".
El de Le Mans, feliz por un momento muy buscado.
"Los dos sumamos casi 80 años juntos (risas). Lo conozco desde hace mucho tiempo y tengo muy buenos recuerdos con Feli. Estoy muy contento de haber ganado contra él. Para mí es una buena victoria; juega bien en indoor, es zurdo, es alto. Estoy feliz hoy, es un milagro haber ganado un partido. Mi objetivo era ganar un partido en estas semanas, ahora el objetivo ganar otro".

