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Kasatkina se quita la mochila

Después de ganar su primer título en 28 meses, la rusa confesó haber dejado atrás una etapa muy dura donde las derrotas llegaron a destruir su confianza.

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Puede que haya pasado desapercibido y en cierto modo es normal, es lo que tiene coincidir con un Grand Slam, pero hace 24 horas pudimos disfrutar del desenlace del WTA 250 de Phillip Island, del cual salió campeona Daria Kasatkina. Una mujer que llevaba un par de temporadas en punto muerto debido a numerosos problemas que sufrió tras colarse en el top10 con apenas 21 años. Un tiempo de amargura y reflexión donde la tenista de Togliatty comenzó su escalada con la ayuda de Carlos Martínez, uno de los entrenadores con más experiencia dentro del circuito WTA. Ayer, de nuevo a las puertas de un gran triunfo, Dasha volvió a tocar el cielo abrazando su tercer trofeo profesional.

“Honestamente, la sensación después de ganar este título es increíble”, reconoció la actual Nº75 del ranking femenino en WTA Insider. “Siento como si me hubiera quitado una gran mochila cargada de piedras que llevaba soportando mucho tiempo sobre mis hombros. Durante los últimos años estuve perdiendo demasiados partidos, pero sé que en el mejor de los casos solamente habrá unas pocas semanas del año donde no sufras una derrota”, valora la de 23 años, quien no levantaba un título desde el cosechado en Moscú 2018, el más especial de su carrera hasta el momento.

Especial por ser en casa, claro, porque el obtenido esta semana en Melbourne Park no se queda atrás. Hablamos de una sequía de 28 meses en la trayectoria de una mujer que estaba llamada a mantenerse en el top20 cómodamente debido a su tremendo talento para competir en todas las superficies. Lo que no conocía eran los riesgos que traería el éxito, males como la presión, las expectativas o la ansiedad por tener que afrontar una nueva realidad dentro del vestuario. De viajar sin ningún tipo de miedos por los torneos, Daria paso a convivir con esa responsabilidad de los mejores, ese dedo que te señala como candidata en cada evento que juegas.

“Estos años he estado luchando con una infinidad de cosas. Empezando por mi juego, aunque también he pasado por muchos problemas mentales, como si no lograra recuperar esa confianza en mí misma”, revela con sinceridad. “Comencé a perder muchos partidos y la bola de nieve se fue haciendo más y más grande, se me juntaron varias cosas. La situación era bastante mala, sinceramente. Me ha llevado mucho tiempo reconstruir todo mi juego, recuperar mi confianza, cambiarme a mí misma. Hoy, finalmente, me siento bien”.

Y aunque Marie Bouzkova no se lo puso fácil en la final de ayer, Kasatkina se apoyó en todo lo aprendido en la etapa más reciente de su carrera. En la confianza ciega de su nuevo entrenador, Carlos Martínez, y en las horas de diálogo con su psicólogo deportivo, un perfil que recomienza sin dudarlo a otros atletas. “Algo muy importante que he aprendido en estos últimos meses es que tu confianza nunca debe depender de los resultados que obtengas en pista. No importa si ganas o pierdes, jamás deber perder ese niño y esa ilusión que todos llevamos dentro. Creo que los niños deberían empezar a trabajar con un psicólogo ya desde pequeños, seguro que eso les ayudaría a gestionar mucho mejor los grandes problemas que luego llegarán cuando tengan 18 o 20 años”, subraya la rusa.

Un torneo menor que, para Daria, significa la guinda de una remontada personal de más de dos años. Mientras todo el mundo ponía el foco en la Rod Laver Arena, Dasha se despojaba este viernes en la 1573 Arena de una mochila llena de piedras con la que ya no podía más. A partir de ahora, toca disfrutar de su tenis sin ningún tipo de carga.