Dramático. Solo así puede definirse la información proporcionada por Craig Tiley y recogida en ESPN, donde el mandamás de TennisAustralia reconoce que las pérdidas económicas derivadas de organizar el torneo son mucho mayores de las que se pensaban. El pago de protocolos sanitarios para sacar adelante el Open de Australia 2021, la merma en la venta de entradas y los problemas que han ido surgiendo durante este mes, como la interrupción de un día de competición por el positivo por COVID-19 de un empleado de un hotel y los cinco días de confinamiento en Melbourne, hacen que los organizadores pierdan millones de dólares.
Según Tiley, un total 78$ millones de dólares son una pérdida estimada, aunque podría ser peor. "Disponemos de 63$ millones en reserva, los agotaremos y pediremos un préstamo por más. Estamos orgullosos de haber organizado este torneo, necesitábamos hacerlo para seguir construyendo de cara al 2022 y hemos demostrado al mundo que se pueden hacer eventos internacionales. Pero no va a ser fácil ver cómo perdemos millones de dólares", reconoció.

