El tenis busca relevo para que la narrativa y la credibilidad cobren sentido. Al veterano 'Big 3' se le busca un casting creíble de emergentes talentos que quemen etapas con la verosimilitud de aquellos que ganan siempre: de niños, de adolescentes, de mayores. Competidores que prometan y cumplan, sin torcerse demasiado. Gente que, al final, absorban toda la atención por el carril que les marca el circuito ATP.
Pero como el deporte encuentra rincones para todo tipo de historias, Aslan Karatsev, un ruso de 27 años procedente de la fase previa, se mete en cuartos de final del Open de Australia viniendo de la qualy, siendo el primer jugador, en los últimos 25 años, desde 1996, en alcanzar dicha ronda desde la fase de clasificación. Una explosión tardía que choca con la falta de experiencias, viviencias y competitividad que se le presupone a alguien de su condición. Así, el ruso luchará contra Dimitrov por un puesto en semifinales de un torneo del Grand Slam.
¿Cómo puede ocurrir que un jugador de 27 años, sin haber pisado jamás el top-100, que suma tres victorias ATP en toda su vida, transmita la sensación de golpear a la pelota como un top-20 y haya logrado ganar a dos de ellos de forma consecutiva y de manera increíblemente contundente? El tenis ruso, campeón de la ATP Cup, metió a tres jugadores en los cuartos de final del primer major del año, con Karatsev como gran sorpresa.
Para quien haya podido ver cómo se las gasta Aslan Karatsev, podría valer decir que no parece un recién llegado, independientemente de la edad. Su juego, aunque es quizás más agresivo de lo habitual, de ritmo altísimo en cada tiro, sin cambios de ritmo, algo parecido al tenis de Andrey Rublev, ha encontrado n estas rapídisimas pistas un lugar en el que explotar como jugador. "Jugué aquí antes, y era más lento, sí. Pero para mí es bueno. Creo que la superficie rápida para mí siempre es muy buena.
Sólo así se entiende que pueda estar promediando 40 tiros ganadores por partido. Haciendo gala de una fría despreocupación en cada golpe, su tenis parece vivir en una bubuja carente de emociones. Siempre el mismo tiro, siempre la misma intención. Sólo fijándose en uno mismo, sin importar el rival. Play the ball, not the oponent. Así es el juego de un tenista que va a matar o morir de la misma forma.
"Mi juego es agresivo, trato de jugar con un estilo más agresivo, buscando un gran servicio, trabajar el punto lo más rápido posible, puntos no demasiado largos, no correr detrás de la línea de fondo. Trato de permanecer cerca de la línea. Mi rendimiento es impresionante, pero he trabajado mucho y todo se sobrevino ahora. Es como si nunca supieras cuándo sucede. Y simplemente pasó aquí. Batír algunos récords es una buena sensación, pero trato de concentrarme más en el torneo, en los partidos. Pero es una gran sensación, sí."

