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“Espero volver a correr algún día”
Lo dice Petra Cetkovska a sus 35 años. La checa, que llegó a ser Nº25 del ranking WTA, tuvo que retirarse en el año 2016 debido a las múltiples lesiones.
Llegar a estar entre las 25 mejores del mundo, sea en la modalidad que sea, ya es noticia suficiente para dormir tranquila cada noche. Cuántas lo firmarían, pero esto no funciona así. Otras, como Petra Cetkovska, lo verá toda la vida como un camino por recorrer, un sueño que no terminó de cumplir debido al obstáculo que supusieron las lesiones. Lo intentó hasta más allá de la treintena, pero ya nunca fue lo mismo. De todo esto habla la checa en una entrevista con iRozhlas, donde también destaca su actual labor como entrenadora con chicas menores de 14 años.
Lesiones. Esa es la palabra que lo enmarca todo, una carrera que arrancó en el año 2000 y que tocó su techo en 2012, alcanzando el número 25 del ranking individual. Por el camino, segundas semanas de competición en Roland Garros y Wimbledon como mejores resultados, entre otros logros. La sensación fue que, cuanto mejor jugadora era Petra, más problemas le daba su cuerpo, hasta que llegó uno que fue insalvable. “Fue algo que de lo que no tuvimos conocimiento hasta tiempo después. Aproximadamente, un año y medio o dos años después de mi última cirugía de rodilla. Ahí estaba tratando de rehabilitarme para terminar mi carrera dentro de la pista, compitiendo. Es muy triste para cualquier atleta verse obligado a decir adiós por un final forzado, nadie quiere un desenlace así”, recuerda la de Prostejov, retirada hace cuatro temporadas.
“No sabía si volvería a tener otra oportunidad, eso es lo que yo pensaba, continuamente. Después de cada lesión, no sé cómo lo hacía pero siempre me las arreglaba para regresar a la cancha de alguna manera, aunque con la última lesión todo cambió. La operación de rodilla falló por completo, salió mal, así que tuve que repararla después. Ahora mismo todo lo que espero es que algún día pueda volver a correr, puede que incluso sea capaz de volver a jugar al tenis”, afirma a sus 35 años, conservando todavía un imoulso de esperanza que le permita decir adiós dentro de la pista, un territorio que no pisa desde julio de 2016.
En su carrera nunca pudo ganar ningún título individual, lo más cerca que estuvo fue en New Haven 2001, donde Caroline Wozniacki le impidió estrenar su palmarés. Sí pudo levantar dos trofeos en categoría de dobles, emociones que se mantienen en su cabeza y le invitan a soñar con un regreso fugaz en algún momento. “Más que regresar al circuito profesional, es más el deseo de jugar un último partido. Ahora sé mejor que nunca todo el trabajo, el sufrimiento y el dolor que hay que pasar para disputar un simple partido, y la verdad es que estoy a kilómetros de distancia de ese objetivo”.
Cetkovska tuvo tiempo de sumar victorias ante gente como Bartoli, Dementieva, Kerber, Li Na, Radwanska, Wozniacki o Zvonareva, una lista de grandes campeonas donde también soñaba estar ella. “Tuve la suerte de poder dedicarme y vivir de lo que más me gustaba, el tenis. Requiere de muchísimo trabajo, de muchísimo sacrificio, pero también te regala muchas buenos momentos y alegrías. Convergen cada día los dos grandes extremos: la felicidad y la tristeza. Una pierde tres o cuatro primeras rondas y no sabe lo que vendrá por delante, a todo esto se suman las posibles lesiones, pero en el global resulta una experiencia muy nutritiva, es genial”, resuelve con una leve sonrisa.
Un futuro ligado al tenis
Y todo empezó con 16 años, cuando hizo su debut en el Copa Federación para enamorarse perdidamente por las competiciones por equipos. Precisamente una modalidad que ahora trabaja como entrenadora, impartiendo disciplina en chicas menores de 14 años. “No puedo evitar recordar cómo éramos nosotras con 14 años, cómo iba con el resto de las chicas a disputar las competiciones por equipos, como el Campeonato del Mundo que jugamos en Osaka. Aquella fue una experiencia maravillosa, así que pienso que las chicas de hoy en día lo sienten de la misma manera. El tenis es un deporte tan individual que, cuando tienes la oportunidad de jugar en equipo, es algo hermoso”, concluye.