Medvedev: "Soy bueno dando discursos por la educación que recibí"

El ruso desvela aspectos desconocidos de su personalidad y hace interesantes confesiones con los que puede entenderse su marcado carisma.

Daniil Medvedev habla de su habilidad para discursos. Foto: gettyimages
Daniil Medvedev habla de su habilidad para discursos. Foto: gettyimages

Hay personas que son todo un enigma, un desafío para los amantes del maniqueísmo, de las filias y las fobias, de aquellos que se afanan por encasillar a los demás en algo. Daniil Medvedev tiene una habilidad innata para suscitar sentimientos opuestos en los aficionados; de la indignación a la admiración, del estupor a la veneración más absoluta, y del enfado por su actitud a unas risas incontenibles con su desparpajo. El ruso recuerda a esos niños traviesos capaces de desesperar y divertir a los mayores a partes iguales, esos infantes a los que dan ganas de estrujar los mofletes en una mezcla de cariño y reproche.

Su juego es brillante, pero difícilmente atractivo a simple vista para el ojo poco avezado, mientras que su actitud... No se sabe si va o si viene, pero acaba desarmándote con esa sonrisa picarona y una habilidad innata en los discursos, tal y como se recoge en palabras recogidas por sportklub y la web oficial de la ATP. "En la pista lo que busco continuamente es volver loco al rival", confiesa Daniil en una frase que puede resumir bien su personalidad.

Asombró a todos en el US Open 2019, cuando después de dos semanas de bronca con el público, su esfuerzo en la pista durante la final y las simpáticas y educadas palabras que tuvo en el discurso, desarmaron a todos los presentes. El mismo Nadal miraba asombrado ese desparpajo ante las masas de un hombre nacido para enfrentarse a ellas o ganárselas, según le apetezca. Tras ganar el Rolex París Masters 2020 volvió a ofrecer una actitud asombrosa para cualquiera. Frialdad máxima, sonrisas de satisfacción como el que compra su postre favorito antes de que cierra la tienda y un dominio de la escena brutal cuando le dan el micrófono. Parece estar más cómodo con esa herramienta que con la raqueta, por momentos.

- Progreso de su fortaleza y estabilidad mental. "Llevo mucho tiempo trabajando en mi fortaleza mental y puedo decir que he progresado mucho. Aunque actualmente parezca que me colapso en ocasiones, no podéis imaginar la diferencia que hay respecto a lo que hacía cuando era junior. Son sentimientos difíciles de controlar y sé que si sigue haciéndolo así seré mejor jugador. Estoy aprendiendo a ganar partidos en días en los que no siento bien la pelota y eso es clave para tener éxito en el tenis", asegura el ruso.

- Motivo por el que disfruta con los discursos: "De pequeño leía mucho. Era un niño muy introspectivo, fui a buenas escuelas y disfrutaba mucho en las clases de física y matemática. Fui a uno de los mejores colegios de Moscú en estas disciplinas y luego hice un año de universidad en el que mejoré en muchos aspectos y disfruté", comenta Daniil. "Allí aprendí a relacionarme con la gente, a hablar de la manera adecuada en cada contexto. Sé cómo expresarme y siempre encuentro las palabras adecuadas. En mi escuela el conocimiento en sí mismo no bastaba, había que hablar como un profesor y dominar estas cosas, que me ayudan mucho en la pista porque intento, en todo momento, volver loco a mi rival". Genio y figura Daniil Medvedev.

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