Schwartzman impone la ley del más fuerte

El tenista argentino logró el pase a las semifinales de Roland Garros 2020, después de derrotar a Dominic Thiem en cinco ajustadísimos sets.

Carlos Molins | 6 Oct 2020 | 20.48
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Diego Schwartzman. Foto: Getty Images
Diego Schwartzman. Foto: Getty Images

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Cuanto más sufrida más dulce resulta la victoria. Ésto ha de pensar Diego Schwartzman después de ver lo que ha ocurrido hoy. Cuando el marcador se achica para dar lugar a cuatro o cinco cifras tras el nombre de cada jugador, el juego argentino experimenta un crecimiento digno de estudio. Con la templanza que da el sentirse superior físicamente, el actual número catorce del mundo encajó a la perfección los golpes que le infringió un Dominic Thiem que en estas últimas semanas ha demostrado y con creces que ya puede pelear por los títulos más importantes del panorama tenístico. Hoy, el austríaco jugando de esta manera podría ganar al 95% de los tenistas del circuito, pero hoy en frente tendría a un duro hueso de roer como es Schwartzman, que no se desesperó al ver cómo su rival en determinados momentos de juego era superior a él.

Si tuviésemos que definir el partido entre estos dos jugadores, sería con el de talento e intenso. Una intensidad que ha rebosado en cada golpe que hemos visto en la pista. Elegancia y potencia unidas en ambos jugadores, cuyos mejores tiempos en el circuito están llegando en este 2020. Uno ha podido ganar su primer Grand Slam como profesional, y el otro ha logrado por primera vez estar en el top ten. La plasticidad de sus tiros otorga a los aficionados la posibilidad de disfrutar de un espectáculo único, siendo merecedor de comprar una entrada para ver un partido de estos dos auténticos titanes del deporte de la raqueta. Hoy Schwartzman se llevó el partido por 7-6 (1), 5-7, 6-7 (6), 7-6 (5) y 6-2, pero Thiem se puede ir tranquilo por lo que se ha dejado en la pista.

Sin medias tintas. Dominic Thiem se encontró con situaciones límite a las primeras de cambio, viéndose obligado a ponerse el mono de trabajo y pelear en un partido en el que no jugó a su mejor nivel pero que aún y así batalló hasta el final. Hay encuentros en los que es preciso renunciar al preciosismo y es momento de sacar el aura ganadora que solo unos pocos privilegiados tienen en el tenis. El austríaco parece gozar de ella, pero hoy aguantó hasta que su físico dijo basta. El primer set sirvió para hacernos presagiar la batalla que ibamos a ver en nuestras pantallas. Thiem rompió el saque de Schwartzman en el ecuador del primer set, pero vio como su rival reaccionaba y rápidamente ponía la igualada en el marcador. La primera manga se iba a decidir en el tiebreak, y allí Schwartzman fue superior a su rival y rompía la hegemonía de Dominic en los desempates. Desde los cuartos de final del Open de Australia ante Nadal, Thiem no perdía un tiebreak.

Sin embargo, todo cambió en el segundo parcial. Thiem se vino abajo mentalmente y comenzó a cometer excesivos errores no forzados. Schwartzman se ajustó desde el fondo y jugó con margen pero muy profundo y con tensión. Así forzó mucho a un inseguro Thiem que entró en una dinámica quizás un tanto negativa. El peque llegó a estar 5-4 y 15-30, pero falló. Cuando más fácil lo tenía, más se le encogió el brazo. Esto le dio alas a Thiem que encadenaba tres juegos de manera consecutiva y por tanto igualaba el partido.

Esto fue terrible para Schwartzman que rápidamente perdía su servicio al inicio del tercer set. Tenía que reaccionar y rápidamente lo hizo para conseguir tres juegos de manera consecutiva y situarse con break arriba. Otra vez estaba por delante en el electrónico y cuando parecía que lo tenía todo de cara, nuevamente los nervios le jugó una mala pasada. Thiem por el contrario no se puso nervioso y se mostró infranqueable desde el fondo de la pista apoyado con su revés. El tercer parcial al igual que ocurrió con el primero se iba a decidir en el tiebreak. Esta vez, sí fue Thiem quien se llevó el desempate y se colocaba por primera vez por delante en el partido.

La cuarta manga se erigió en la clave del partido. Ambos contendientes bajaron sus prestaciones al servicio y caminaron por un fino alambre constantemente. Schwartzman supo hacer equilibrios y salir indemne, cometiendo menos errores que su rival en el desempate y equilibrando nuevamente el marcador. Estábamos posiblemente con el mejor partido en lo que llevamos de año. No sé si por tenis, pero sí por intensidad. En el quinto set, Diego fue muy superior mentalmente y abrió rápidamente brecha en el marcador para finalmente llevarse el partido y lograr el pase a las semifinales de este Roland Garros 2020.

Por un puesto en la gran final, Diego Schwartzman se medirá al ganador del duelo que enfrentará al español Rafael Nadal y al italiano Jannik Sinner.