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Murray honra al tenis con una remontada épica
El británico tiró de garra y carácter de campeón para remontar una desventaja de dos sets y break abajo en el tercero. Impresionante demostración de poderío de Andy.
Ha de tomarse cada comparecencia de Andy Murray en un gran torneo como un regalo para la vista, una oportunidad para disfrutar del carácter de un eterno campeón que ha superado adversidades inimaginables para seguir disfrutando de su deporte. Su participación en el US Open 2020 despertó gran interés y el hecho de medirse en primera ronda a Yosihito Nishioka vaticinaba emociones fuertes. Pero todas las previsiones se quedan cortas ante el dramático encuentro que se ha vivido en la Arthur Ashe. El británico levantó una desventaja de dos sets y break abajo, dando una lección de ambición y amor por este deporte. El resultado final fue 4-6 4-6 7-6 (5) 7-6 (4) 6-4.
Rigidez, dificultad para desplazarse y constantes soliloquios pesimistas. Esa fue la dinámica durante las dos primeras mangas, en las que el escocés estuvo muy lejos de su nivel. Constantes errores no forzados, carencia de intensidad y ritmo en sus piernas y falta de paciencia para estructurar los puntos eran los ingredientes que sazonaban el pobre rendimiento de Murray, hastiado por la consistencia de un rival que supo adquirir la iniciativa y movía a su rival con inteligencia. Con buen porcentaje de primeros servicios, el nipón solo cedió su saque en una ocasión, pero logró revertir la dinámica al resto y se puso con una clara ventaja de dos sets a cero arriba.
No llegaba la reacción esperada, la rabia no se canalizaba en buen juego y Yosihito volvía a romper el saque de Andy en el tercer set, que estaba al borde del abismo. Fue ahí, en ese terreno donde los mortales se hunden en el fango, cuando el carácter aguerrido de un eterno campeón surgió del lodo como si de un volcán en erupción se tratara. No pasó del nada al todo en un pestañeo, pero incrementó la intensidad de piernas, no regaló ni un punto y fue creyendo en sí mismo a medida que iba equilibrando el marcador. Llegó al tiebreak y tiró de experiencia, de intangibles, de aura, de garra. Su tenis no terminaba de carburar, pero ya había hecho lo más difícil: sembrar la duda en su contrincante.
Nishioka mantuvo el pulso y volvió a elevar su nivel en el cuarto parcial. Largos peloteos sazonaban un partido en el que Murray empezó a ser más agresivo y subir a la red. Cometió errores de cierta precipitación, pero dictaba él ya lo que ocurría. Consiguió escabullirse de cinco bolas de break en contra, entre ellas un punto de partido, y el japonés daba muestras de cierta desesperación al ver cómo se enredaba en la tela de araña que solo pueden los campeones como el de Dunblane. Se llegó a un nuevo tiebreak y Murray desplegó un tenis excelso, demostrando que puede seguir haciendo grandes cosas en una pista de tenis, y llevó el partido al drama absoluto.
Quinto set, nervios palpables en el ambiente. Parecía que podría haber un coitus interruptus cuando Nishioka tomó ventaja en el marcador y se situó con 3-2 arriba y saque. Pero lo volvió a hacer. Andy Murray honró al tenis con una remontada dentro de otra, se dejó la piel en la pista e hizo que a todos los aficionados al tenis se les encogiera el corazón al ver cómo una leyenda de este deporte es capaz de seguir ganando partidos de más de cuatro horas de duración, incluso con una cadera de metal. Se enfrentará al ganador del duelo entre Aliassime y Monteiro en segunda ronda del US Open 2020.