Parece que fuera ayer. El considerado por muchos como mejor partido de la historia del tenis, se celebró tal día como hoy hace 12 años y aupó a la gloria a Rafael Nadal. El balear conseguía su primer título en Wimbledon, tras dos finales perdidas los años anteriores ante Roger Federer, el dueño y señor del All England Lawn Tennis Club. Suspensiones por lluvia, alternativas en el juego, puntos inolvidables y un final no apto para cardíacos y casi sin luz, fueron los ingredientes de un encuentro que tiene su propia película y que siempre merece recordar, más aún cuando hace tanto tiempo que no podemos disfrutar de tenis en directo. El marcador final fue 6-4 6-4 6-7 (5) 6-7 (8) 9-7 en favor de Nadal.

