Murray: “Las cosas cambiarán cuando las mujeres tengan más oportunidades”
El escocés aboga una vez más por buscar esa igualdad entre hombres y mujeres dentro del circuito. Su experiencia con Mauresmo, clave para entender el problema.
Hace tiempo que Andy Murray se convirtió en uno de los referentes del circuito masculino –por no decir casi el único– a la hora de expresar delante de un micrófono la necesidad que tiene el circuito profesional de encontrar la igualdad entre hombres y mujeres. El británico no se calla y habla siempre desde su experiencia, la que le hizo quitarse la venda y darse cuenta del problema que había delante. En una carta escrita para el Comité Olímpico Internacional, el ex número 1 del mundo valora las cifras que muestran lo difícil que es ver una entrenadora profesional dentro del tour, por ejemplo.
“Cuando se trata de mentalidad, habilidades e inteligencia, no hay razón para que una mujer no pueda ser tan buena entrenadora como un hombre. Los mejores entrenadores deberían de ser las mejores personas, no es normal que solamente haya un 11% de mujeres entrenadoras dentro de unos Juegos Olímpicos, por ejemplo. Todavía hay mucho trabajo por delante, con suerte las cosas cambiarán el día que las mujeres tengas más oportunidades”, analiza el británico en una carta donde denuncia sin tapujos el desequilibrio imperante.
Pero Andy no siempre tuvo ese pensamiento tan claro en su cabeza, solamente entendió la realidad cuando le tocó vivirla en primera persona. “La reacción que vi en las personas después de anunciar que Amelie Mauresmo sería mi entrenadora, incluso personas de mi propio círculo o muy próximas a mí, fue cuando me di cuenta de que realmente teníamos un problema. La razón por la que me estaban cuestionando y preguntando continuamente se basaba únicamente en el sexo; no me preguntaban por sus aptitudes o por todo lo que había logrado en su carrera”, recuerda el de 32 años acerca de aquella colaboración.
“Me fue bien durante mi etapa con Amelie, llegué a una final de Grand Slam, pero mucha gente piensa que ese período resultó ser un fracaso solo porque no logré levantar un título de Grand Slam. La gente la culpaba de eso, algo de lo que nunca culparon a mis anteriores entrenadores. Antes siempre fui yo el problema cuando perdía partidos, siempre era yo quien recibía las críticas. Con Amelie, después de perder un encuentro, las preguntas siempre buscaban analizar y comprometer nuestra relación. Nunca jamás en mi carrera he vuelto a pasar por un momento así”, asegura el de Dunblane.
En unos meses, siempre y cuando el coronavirus lo permita, los Juegos Olímpicos de Tokyo podrían ofrecer una participación femenina cercana al 49% del total de deportistas. Cifras que nos hacen pensar que el objetivo está cerca. “A la gente le encanta ver los Juegos Olímpicos porque es donde ven a los mejores atletas masculino y femeninos del momento. Se entretienen con esa mezcla de atletas, esa es una de las razones por las que estamos ante el evento deportivo más exitoso que existe. Recuerdo cuando competí por primera vez en los Juegos de Beijing 2008, aproveché para escaparme a ver un rato un dobles mixto de bádminton y me encantó. Del mismo modo, a la gente le encanta ver dobles mixtos en tenis, más deportes deberían estudiar estos formatos y pensar en lo que se puede hacer, en cómo generar más afición”, apunta el doble campeón olímpico.
De nuevo la experiencia vuelve a darle a Murray un aliciente para creer que el cambio es posible. “El año pasado, cuando jugué dobles mixtos con Serena Williams en Wimbledon, fue un buen ejemplo de cómo el formato atrae a un público ligeramente diferente dentro del deporte. Normalmente, cuando gano o pierdo un partido en Wimbledon, la gente se me acerca y me dice ‘Bien hecho’ o ‘Mala suerte’. Pero con Serena mucha gente me dijo: ‘Nos ha encantado verte junto a Serena, jugando juntos, ha sido brillante’. A la gente le gusta ver eso, pienso que deberíamos promocionarlo más. ¿Cómo no puede ver la gente que esto es algo bueno?