Elina Svitolina afronta el que parece el año definitivo de cara a poder aspirar a ganar un Grand Slam. No ha pisado aún el último escalón, el de las finales de Grand Slam, pero en 2019 rompió la barrera de los cuartos de final en dos ocasiones, Wimbledon y US Open. En un año en el que también tuvo que idiar con una lesión de rodilla, la ucraniana va a por todas en este 2020. Desde Brisbane, Elina valora lo que supone contratar a Marcos Baghdatis, el encargado de darle ese último empujón táctico y mental para meterse en una gran final.
"Hubo un poco de todo", comienza explicando Elina sobre su 2019. "Hubo buenos momentos y una lesión que también me dio cosas que pensar. Hubo buenas victorias, malas victorias... las semifinales definitivamente me hicieron creer que podía dar un paso más y tuve la oportunidad de jugar en las instancias más importantes. Me dio mucha confianza ese punto en particular".
"2019 fue difícil, más difícil que 2018"
No obstante, Elina admite que a pesar de llegar a la penúltima ronda en dos majors diferentes, el 2019 fue más complicado que el anterior. "Creo que 2019 fue difícil, más difícil que 2018 porque hubo más momentos tristes, diría... Lo que aprendí durante el año pasado es que tienes que mantenerte realmente positivo incluso en los peores momentos, intentar avanzar y ser tú misma".
Ahora, de la mano de Marcos Baghdatis, que debutará como entrenador a tiempo completo en el circuito, Svitolina busca forzar la máquina y romper el molde. "Como ex jugador, Marcos ve el juego desde otro punto y es algo diferente a lo que estaba buscando agregar a mi juego. Hemos mejorado enormemente con Andy Bettles durante los últimos años, he estado trabajando con él y él me conoce muy, muy bien. Y ahora es importante agregar esas pequeñas cosas que pueden mejorar mi juego. Eso es lo que estoy buscando. Realmente disfruto de la atmósfera cuando estamos los tres en la cancha y eso ha ido bien hasta ahora".

