Nicolás Jarry tendrá en 2020 una de esas temporadas claves en su trayectoria. Habiéndose consolidado en el top-100 pero también habiendo experimentado altibajos propios de quien todavía tiene mucho que progresar, el tenista chileno ha reconocido que tiene un objetivo principal, por encima de todos, de cara a la temporada que viene, como ha comentado en ATP. De la mano de Dante Bottini, Jarry quiere ser el mejor jugador posible en la superficie predominante en el circuito.
“Mi objetivo para 2020 es alcanzar un mejor mi rendimiento en pista dura, donde se juega el 60% o 70% de los torneos del circuito". Una realidad que no va a cambiar, y que para especialistas como él en otras superficies, es indispensable familiarizarse y acostumbrarse a todos los pequeños ajustes que demandan las pistas rápidas y que ya trabaja junto al exentrenador de Kei Nishikori.
"por mi físico y estilo de juego donde más puedo sacar provecho es en las pistas rápidas"
El tenista sudamericano matiza que por su físico y su estilo, podría rendir más en dura que en arcilla. “La tierra batida es la superficie donde me siento más cómodo, pero por mi físico y estilo de juego donde más puedo sacar provecho es en las pistas rápidas", reconoce el sudamericano, quien a diferencia de otros clásicos 'terrícoles' dispone de una envergadura envidiable para pegarle duro a la pelota y acabar antes las jugadas. "Estoy trabajando en todo ese proceso. Quiero ser un jugador que rinda bien en todas las superficies”.
Jarry admite que ganar su primer torneo ATP le descentró y desinfló en los siguientes meses. “Mi cabeza y mi cuerpo se relajaron después de haber ganado mi primer torneo. Fue algo que busqué mucho tiempo, tras intentos fallidos. Y cuando lo logré, llegó después esa fase de relajación y acomodo. Creo firmemente que voy a salir de esta mala racha muy pronto”.

