El rendimiento de Roger Federer en los dos partidos que jugó en el ATP Masters 1000 Shanghái 2019 no vaticinaban nada demasiado positivo, pero resulta imposible sorprenderse ante incapacidad absoluta del helvético de frenar el caudal de tenis que se le vino encima ante Alexander Zverev. Toque de atención severo del alemán, cuyo triunfo en la Laver Cup parece haber sido un punto de inflexión en cuanto a nivel tenístico y fortaleza mental. El resultado final fue de 6-3 6-7 (7) 6-3 en favor de Sascha, que da continuidad al glorioso día de los jóvenes frente al poder establecido y obliga al suizo a subir sus prestaciones si quiere ser candidato a la gloria en los próximos meses.
Desde los primeros compases del partido se pudo apreciar que Federer no estaba cómodo. Lento de piernas, falto de ideas, carente de consistencia de fondo de pista y sin capacidad alguna para leer los servicios de su rival. El suizo mantuvo el saque en dos ocasiones con más oficio que convicción y en su tercer turno, el break cayó como fruta madura. Cuando Sascha está a un nivel tan estelar como el que estaba demostrando, cualquier concesión puede ser fatal y así ocurrió. El alemán perdió tan solo tres puntos al servicio en la primera manga, desesperando a un Roger que mantuvo la cara al partido y parecía encontrar el premio a su perseverancia en los inicios del segundo parcial.

Zverev se despistó y entregó el servicio. Fue más un autobreak presa de la bajada de adrenalina e incluso la sensación de superioridad, que algo mérito del suizo. Eso se confirmó cuando Roger se mostró incapaz de abrir hueco en el marcador y entregó el saque en un mar de puntos jugados con precipitación. Comenzó una guerra de guerrillas, un pacto de no agresión al resto que permitió a ambos ir imponiendo su ley y llegar al tramo final con las espadas en todo lo alto. El undécimo juego supuso la crónica de una muerte anunciada, con puntos antológicos de Alexander frente a un Federer que no veía huecos. Consiguió romper el servicio de su rival y se dispuso a cerrar el partido con su saque. Pero todo cambió en un abrir y cerrar de ojos. 40-0 a favor del teutón, tres puntos de partidos y los nervios y el vértigo al triunfo aparecieron.
Dos voleas falladas de manera infantil y tres puntos de Roger jugados con inusitado talento dieron la vuelta al marcador y llevaron el partido al tiebreak. Las inseguridades poblaron ambos lados de la pista y los errores iban por barrios. De nuevo tuvo una pelota de partido Sascha y la desaprovechó con otro error de volea, haciendo que Federer desplegara todo su aura ganadora para adjudicarse la manga y equilibrar el partido, no sin antes haber recibido un warning por lanzar de malos modos una pelota al graderío. Este hecho, que podría haber quedado en anécdota si Roger hubiera sido capaz de dar continuidad al empuje moral en forma de buen juego en el tercer set, acabó siendo protagonista ya que su peor versión volvió a aparecer cuando ya nadie la esperaba.

Federer dejó volver anímicamente a su rival, se precipitó en sus tiros y cometió errores que se tradujeron en un break a favor de Zverev. Volvió a perder los nervios el suizo, volvió a lanzar una pelota al cielo y volvió a recibir un warning. La tensión en el ambiente se hizo patente con una discusión acalorada entre Federer y el juez de silla, Nacho Forcadell, timorato en su argumentación frente a un iracundo Roger. La sensación era que el suizo se agarraba con uñas y dientes a un partido en el que solo podría volver a entrar si su rival se atrapaba una vez más. Levantar cinco bolas de partido y no ser capaz de imponer tu autoridad no es algo habitual en él, lo que deja a las claras sus malas sensaciones hoy.

Cerró el partido al servicio con un grito de rabia por haber sido capaz de talar un árbol gigante como es el de la leyenda suiza. Jugó a un excelso nivel, fue superior de principio a fin y sufrió lo indecible para materializar esas sensaciones en el marcador, pero acabó consiguiéndolo. Alexander Zverev ha encontrado la manera de retornar a su mejor nivel y parece dispuesto a hacer algo importante en este ATP Masters 1000 Shanghái 2019. Por su parte, Roger Federer tendrá que mejorar mucho si desea ser candidato al título en Londres.

