La mano va a impedir a Rafael Nadal disputar el penúltimo Masters 1000 de la temporada. El jugador español se va a tener que ausentar de la cita de Shanghai después de que su articulación, que ya venía tocada del US Open, y que le obligó a tener que renunciar a uno de los partidos de la Laver Cup, tanto en individuales como en dobles, le esté doliendo y condicionando su competitividad. El número 2 del mundo, de este modo, no podrá sumar puntos en la gira asiática.
"Estoy triste porque estaba muy emocionado de poder jugar el dobles con Roger, la verdad", declaraba Rafa en mitad de la Laver Cup, cuando reconoció la dolencia que ahora le impide volver a la competición. "Desde hace un par de años tengo esta sensación en la mano. Es una inflamación de la articulación de la mano, no en la muñeca. Ayer me infiltré para jugar pero cuando haces eso, al día siguiente a veces estás un poco mejor y otras veces un poco peor. En ocasiones la tienes un poco más inflamada y hoy, a las 8 de la mañana me desperté con esa sensación de que tenía algo inflamado en la mano y le mandé un mensaje a Roger, a Björn y a Thomas para que encontráramos una solución porque no podía jugar".
Rafa, que la temporada pasada, después de retirarse ante Del Potro en las semifinales del US Open, no jugó ningún partido a partir de septiembre, no defiende puntos en el ranking, por lo que su ausencia no significará ceder, si bien buscará recuperarse para llegar con la mayor garantía posible a la gira europea bajo techo y pelear por dos retos de una tremenda trascendencia en su carrera por ser el mejor: ganar su primera Masters Cup, objetivo que desde su equipo han colocado como prioritario en lo que queda de temporada y poder también acabar la campaña como número 1 del mundo.
El balear, que se casará próximamente, confirma así la necesidad de seguir con reposo para no condicionar una dolencia presente tras una temporada muy exigente en verano, con muchas rondas finales y mucho desgaste. A falta de que Rafa pueda confirmar el periodo de baja y su reaparición, Shanghai no podrá contar con uno de sus más grandes reclamos.

