Nueva montaña de subidas y bajadas para Alexander Zverev en un partido de Grand Slam. El alemán supo templar sus nervios en la quinta y última manga para llevarse la victoria ante Frances Tiafoe en un encuentro muy típico del alemán en los majors y donde hoy le salió cara. 6-3 3-6 6-2 2-6 y 6-3 fue el marcador final para Sascha, en casi tres horas y diez minutos de partido.
Resulta sorprendente lo diferente que inicia los partidos en los Slams Zverev a cómo se muestra cuando el encuentro ya deja algún set atrás. Sascha empieza mandando, mostrándose bastante superior y liderando el juego desde su saque y sus golpes desde el fondo. No tarda en abrir brecha en el marcador y es el primero en golpear a su rival apuntándose la primera manga pero toda esa confianza que normalmente debería tener al disponer de ventaja, empieza a diluirse con el paso de los minutos y su juego se torna más espeso, como si perdiera intensidad, y es ahí donde Tiafoe dio la vuelta a la situación.
No tiene que hacer demasiado el bueno de Frances. Sascha baja considerablemente su porcentaje de primeros (más de un 20%), empieza a acumular dobles faltas y a liarse él mismo en situaciones donde no debería precipitarse tanto y casi en un abrir y cerrar de ojos, Tiafoe colocó la igualada en el marcador.
Zverev se relaja y empieza a soltar el brazo. Su reconducción se produce desde su saque. Cuando el alemán aumenta su porcentaje de primeros y se mantiene bien al servicio, el resto de su tenis parece conectarse a la misma vez. Ya desde el inicio de esta tercera manga logró un break que le sirvió para volver a ponerse por delante en el luminoso y no tuvo problemas para mantener esa ventaja y colocarse a un set de la victoria.
La cuarta manga sirvió como prueba determinante de que Sascha tiene muchos problemas a nivel de confianza y es ahí donde cojea todo su tenis. Si es capaz de mantener un alto nivel de saque y que le entren sus golpes, es capaz de volar sobre la pista pero si acumula un par de errores seguidos y su porcentaje de primeros baja al 50%, agacha la cabeza y se le hace de noche. No es capaz de salir del agujero y es precisamente en los Slams, donde se juega al mejor de cinco sets y los encuentros son más largos, donde se le ven las costuras. Su cabeza vive una montaña rusa en cada set y uno no sabe si va a subir o bajar. En el cuarto set le tocó bajar y Tiafoe forzó el quinto.
Le tocó volver a subir a Sascha en el quinto. Se le vio más animado, gritar sus puntos a favor y levantar el puño cuando forzó el break nada más comenzar. Consciente de que no estaba muy fino a la hora de jugarse el winner, templó su paciencia y buscó más el fallo de Tiafoe, que terminó llegando. Como decimos, con ventaja, Zverev es otro jugador. Mucho más confiado en sí mismo y con otro lenguaje corporal. Adelantó un pasito y jugó mucho más metido en pista y a partir de ahí, todo encajó en su tenis en este quinto set para llevarse la victoria en otro encuentro a cinco sets, el 18º en sus 48 disputados en Grand Slams. Bedene o Paire será su rival en tercera ronda.

