Cuando menos te lo esperas todo puede desmoronarse como un castillo de naipes. Los que experimentan la gloria se creen a salvo muchas veces de cualquier contratiempo y es en el momento en que llega el primer problema serio cuando se aprende y madura de verdad. Esto es lo que le ha ocurrido un Álex de Miñaur, talento precoz del tenis australiano cuya trayectoria y resultados no hacían más que crecer hasta que una lesión lo echó todo por tierra. Comenzó la temporada con 19 años y rondando el top-20 (su mejor ranking fue 24 del mundo en marzo de este año). Campeón en Sidney, buen rendimiento en el Open de Australia 2019 y un abrupto e inesperado punto y aparte en su trayectoria cuando llegó Indian Wells.
Fue en el primer Masters 1000 del año donde el australiano sintió que no podía más. Un dolor en una ingle le estaba atormentando desde hacía días y le obligaba a ingerir antiinflamatorios para poder saltar a pista. "Cuando perdí con Giron en California me di cuenta de que no podía seguir así", asevera en la web de la ATP el jugador residente en Alicante, con madre española y padre uruguayo, que entrena con Adolfo Gutiérrez en el club deportivo 40(15 de Mutxamel. "No estoy acostumbrado a pasar tanto tiempo en casa. Para los jugadores es muy difícil pasar tiempo sin competir y es muy duro ver cómo tus rivales hacen buenos resultados y te sobrepasan", comenta un Álex al que le está costando regresar a su mejor nivel, habiendo perdido cinco de los siete partidos que ha jugado desde su reaparición.

"Mi entorno me decía que debía estar preparado para eso. No es sencillo canalizar la frustración porque nada es lo que piensas. Esperas volver a tu mismo nivel, pero te das cuenta de que estás muy lejos y necesitas tiempo y mucho esfuerzo. Es una cuestión de jugar partidos y recuperar la confianza. Cuando las cosas van bien, no te planteas que una lesión pueda cambiar tanto todo. Ahora estoy muy fuerte mentalmente y tengo ganas de salir a la pista cada semana", reflexiona un hombre que actualmente es el 34 del mundo y que defiende la final alcanzada el pasado año en Washington como mejor resultado en esta fase de la temporada.
Debutará en el ATP 250 Atlanta 2019 ante el estadounidense Bradley Klahn y afronta el torneo con tanta motivación como actitud madura y perspectiva a largo plazo. "Siento que hago las cosas correctas y que recogeré tarde o temprano el premio a mi esfuerzo. Tengo que seguir estando fuerte a nivel físico y mental y haciendo buen tenis. Si no es esta semana será en la siguiente, es solo cuestión de tiempo", señala el australiano que habla con cariño de este deporte. "La magia del tenis es que no hay tregua. Tienes que estar constantemente mejorando si no quieres que te superen. Ser capaz de superarte a tí mismo es la mejor sensación que puedes experimentar. El tenis es mi gran pasión y tengo la fortuna de que sea mi trabajo. Soy ambicioso y siempre voy a querer más de lo conseguido". Claro aviso a navegantes de Álex de Miñaur, un jugador llamado a grandes cotas de éxito en el futuro pero también en el presente.

