Era un debut complicado, pero enfrente estaba el mejor jugador del mundo. Novak Djokovic recuperó la sonrisa en Wimbledon tras superar en sets corridos a Philipp Kohlschreiber (6-3, 7-5, 6-3), un hombre que ya sabía lo que era vencerle en más de una ocasión. Esa sonrisa se le vio al de Belgrado nada más pisar la Pista Central, recordando lo que allí había conquistado hace justo doce meses. Su primer duelo de esta edición sería una prueba para medir su juego en hierba, examen que pasó sin mucha nota, pero que había que pasar como fuera.
Lo primero que vio el All England Club de Novak Djokovic fue una doble falta. Lo segundo, un saque directo. Lo tercero un break en contra y lo cuarto un break de vuelta. Quizá no era el inicio que esperábamos, pero sí la respuesta de un campeón. Seguro que Kohlschreiber maldijo al cielo el día que vio el sorteo del cuadro, aunque os puedo asegurar que al serbio tampoco le hizo gracia el cruce. Una primera ronda, tras no disputar ningún torneo este último mes y con la presión de saber que aquí defiende 2.000 puntos, ni siquiera el número 1 pudo salvarse de los clásicos nervios al inicio de un Grand Slam.
Menos mal que esos nervios nacen y mueren ahí, en el inicio. A partir de los dos primeros juegos, el balcánico empezó a hacerse grande, o mejor dicho, a empequeñecer a su rival. Nos encanta Kohlschreiber, nos enamora su revés a una mano y nos gusta su forma de competir en hierba, pero toda su carrera pecó de falta de carácter para enfrentar a este tipo de jugadores. Sí, ya sé que le ganó hace unos meses a Novak en pista rápida, pero no al mejor Novak. El de hoy tampoco era el mejor, pero le valía con ser más fuerte en los momentos clave. Así fue cómo en la primera manga se anotó un 6-3 discreto que le hacía dar el primer empujón al encuentro.
El alemán siguió luciendo su talento sin mordiente, peleando por un segundo set que volvió a tener varias idas y venidas, pero que una vez más terminó en manos del favorito. Si Philipp lograba un break, rápidamente lo perdía. Cuando era al revés, la película era muy distinta. No fue un encuentro para disfrutar, tampoco para brillar, el único objetivo era que el rival estuviera incómodo y quien mejor lo logró fue Novak Djokovic. Puño arriba, rostro serio y el vigente campeón de Wimbledon directo a segunda ronda. Buen debut para él… y también para Goran Ivanisevic.

