Felix-Auger Aliassime tiene 18 años, está a 11 puntos del top-20 en el ranking, es semifinalista de Miami y está haciendo un año sensacional. Su progresión está siendo muy equilibrada para quien desde la precocidad está llamado a ser uno de los mejores jugadores del mundo en el futuro, un referente del circuito masculino y un candidato a levantar Grand Slams. Pero tras su gran torneo en Queen's, llega el momento de la verdad.
Porque aunque se ha logrado asentar en el estatus actual, llama poderosamente la atención el siguiente dato: Felix-Auger Aliassime no sólo no ha ganado ningún partido de cuadro principal de Grand Slam, tampoco lo ha podido completar. En el pasado US Open, el canadiense cruzó con su compatriota Denis Shapovalov en primera ronda, retirándose en el tercer set. En Australia no cruzó la fase previa y en Roland Garros no pudo jugar por lesión.
Wimbledon será, por tanto, la primera gran oportunidad del prodigio canadiense de sumar su primera victoria en Grand Slam y comenzar su definitiva andadura en los torneos más importantes. Auger-Aliassime, un todoterreno que está rindiendo en todas las superficie dejó una hoja de servicios muy significativa en su último evento ATP.

En Queen's, Felix estuvo a punto de dejar por el camino a varias generaciones diferentes pero fue en sus primeros tres partidos donde se puede explicar su talento para medirse a generaciones tan distintas:
R1 vs Grigor Dimitrov 6-4 6-4
R2 vs Nick Kyrgios 6-7 7-6 7-5
CF vs Stefanos Tsitsipas 7-5 6-2
SF vs Feliciano López 6-7 6-4 4-6
Sorteadas todas las dificultades de ranking y mala suerte que ha sufrido entre 2018 y 2019, Wimbledon 2019 es el punto de partida del canadiense a nivel de Grand Slam. Enfrentando a su compatriota Vasek Pospisil, Auger-Aliassime tendrá por fina la oportunidad de comenzar a mostrarse en el máximo nivel. Y sumando victorias y partidos ajustados con buena parte del top-50, encontrarse con Felix va a ser, ya sí, por fin, un verdadero problema y nunca una oportunidad.

