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“He perdido esta batalla, ya no me divierto, me rindo”

Novak Djokovic y su mujer recuerdan algunos de los momentos más duros del serbio antes de su vuelta a la élite. “El apoyo de Jelena ha sido crucial”.

Mirar la clasificación mundial y ver a Novak Djokovic en lo más alto te deja una sensación de calma, como si todo estuviera en orden, en su sitio. Sin embargo, si retrocedemos unos meses, encontraremos al serbio sumido en una de las peores crisis de su carrera. Más grave incluso que cuando no entendía por qué no era capaz de aguantar físicamente en los partidos largos (¡el maldito gluten!). El de Belgrado, apoyado siempre por su mujer, Jelena Ristic, habla en un reportaje con CNN Sport sobre cómo fue ese viaje de regreso al olimpo, donde solamente se tuvieron el uno al otro para dejar el lado oscuro a un lado.

“El apoyo de Jelena ha sido crucial en los momentos donde he tenido que afrontar diferentes adversidades y obstáculos que a veces me han desafiado en el camino. Sin ese respaldo no hubiera sido capaz de salir ahí fuera a jugar, a competir en el más alto nivel”, reconoce el balcánico acerca de su mujer y ese hombro que le acompañó en todo momento. “Doce meses atrás estaba postrado en una mesa de operaciones, cuestionándome todo acerca de mi carrera deportiva, pesando en cómo iba a ser mi vida en el futuro”, confiesa.

Una vez más, Jelena al rescate. “Realmente, el motivo por el cual me he mantenido siempre tan fuerte en cada momento es porque nunca le he visto como un jugador de tenis. ‘Cabezota’ es su segundo nombre (risas)”, afirma la serbia, la persona que mejor sabe cómo lo ha pasado el campeón. “Él nunca se da por vencido cuando cree en algo, aunque esta vez le costó. Cuando empezó a tomarse esos medicamentos, aquello era una cosa que iba en contra de todo en lo que habíamos creído. Someterse a una cirugía no estaba acorde a los valores que él defendía, era algo muy extraño, como si Novak hubiese enterrado una parte de su cuerpo con esa decisión. ¡Se acabó! Decía que todo se había terminado, que ya no volvería a jugar nunca más al tenis. He perdido esta batalla, ya no me divierto, me rindo.

Pero no, ni mucho menos se rindió. De hecho, volvió más fuerte que nunca. “Pensando en todo este viaje, la transformación que empecé hace tres años en Roland Garros 2016, cuando conseguí levantar los cuatro Grand Slams al mismo tiempo… aquello era lo máximo que se podía conseguir en el tenis”, rememora Nole. “Sin embargo, no estaba del todo feliz, era como que me faltaba algo. En la primera parte de mi carrera solo jugaba y vivía para conseguir grandes logros y acaparar todos los títulos bajo mis brazos. Luego me di cuenta que no todo giraba en torno a esto, la vida se basa en un viaje, unos propósitos, darle sentido a tu vida y darle sentido a tu tenis. Entender que lo que hago afectaba también a los demás”, valora el campeón de los últimos tres majors.

Al final, el secreto de todo lo descubre su mujer. “Él nunca ha trabajado pensando en la gloria, o la fama, o el dinero, nada de esto. Él siempre se ha movido por sus valores, por vivir la vida plenamente. Adaptar tu vida a los propósitos que tienes por alcanzar, eso es precisamente lo que me enamora de él, es la esencia de su persona”, concluye.