Petra Kvitova: “Me llevó mucho tiempo volver a creer en mí”

Será la tercera final de Grand Slam para Petra, un escenario que le había dado la espalda desde hace años. “No era fácil perder en cada torneo que jugaba

Fernando Murciego | 24 Jan 2019 | 12.09
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La historia de superación de Petra Kvitova quedó cerrada por un círculo perfecto cuando la checa puso sus pies en Roland Garros 2017 y volvió a sentirse tenista. Aquel partido se lo ganó a Julia Boserup por 6-3, 6-2, aunque el resultado hacía meses que había pasado a ser un factor secundario. Un ataque de arma blanca no pudo ni con ella, ni con su carrera. Pero esta sublevación ante la injusticia no iba a terminar ahí, Petra tenía madera para volver a reengancharse al carro de la competición, incluso para sacar del baúl sus mejores galas. Tras un paulatino periodo de reinserción, la de Bilovec disputará este sábado en el Open de Australia su tercera final de Grand Slam, acontecimiento que ha dibujado una sonrisa en todo el mundo del tenis.

Llegar a la final significa todo para mí. Han pasado cinco años, ya sabes, por cosas así es por lo que he trabajado tan duro todo este tiempo, para llegar a las finales de los torneos. Si puede ser, de los grandes torneos”, explica tras superar a Danielle Collins en semifinales. “Mucha gente creía que podía hacer esto otra vez, pararme en la cancha y ofrecer de nuevo este nivel. Finalmente lo he logrado en este evento, así que estoy seguro de que disfrutaré mucho de esa final. Pase lo que pase ya estoy muy, muy feliz. ¡Me encanta jugar finales!”, celebra con entusiasmo.

Una recompensa mayúscula en su trifulca con los Grand Slams, torneos donde no daba la talla desde antes incluso de la lesión. “No era fácil perder cada vez que venía a un torneo de Grand Slam, sobre todo mentalmente. Quizá después de eso, ahora esto sepa más dulce. Fueron derrotas que se hicieron muy largas”, destaca tras un duelo con la estadounidense que duró apenas un parcial. “El primer set fue muy apretado, aunque también estaba muy nerviosa y no pude golpear como yo sé, no completamente. No me importaba si el techo estaba cerrado o no, todavía quedaba mucha pelea por delante. Me siento muy orgullosa de que mi juego de los partidos previos se mantuviera en ese tiebreak, ya que eso luego me hizo ganar también el segundo set”, recuerda.

Son once victorias al hilo para la checa, dato escalofriante que nos hace preguntarnos qué pasó en pretemporada. “No creo que haya cambiado nada específicamente, cuando me puse en forma fue a lo largo de la temporada pasada, levantando más cantidad de peso, haciendo más carreras, ampliando las horas de entrenamiento respecto a años anteriores. Esta vez no hice nada diferente. Ahora sé que puedo atrapar más pelotas, eso ayuda a mi mente, también puedo estar más tiempo en cancha. Incluso si hace calor, puedo estar allí y luchar contra lo que esté sucediendo”, responde con sinceridad.

Por si faltaba algo, Kvitova aterrizará el sábado habiendo ganado sus ocho últimas finales disputadas, un récords que la empuja a abrazar cierto favoritismo. “Obviamente, es mejor tener un dato así a tu favor que tener un porcentaje de derrotas. Cada final es diferente, cada final es una oponente distinta, un lugar y un tiempo diferente. En Grand Slam todo es diferente, así que ya veremos. Amo jugar finales, sobre todo en los grandes escenarios, tengo muchísimas ganas”, valora la mujer que saldrá de Melbourne como Nº1 o Nº2 del mundo. No hay más opciones.

“Para ser sincera, todavía no creo que esté en la final, es un poco extraño. Ni siquiera sabía si sería capaz de volver a jugar al tenis. Mentalmente fue muy difícil, no era un buen momento para lidiar con todo aquello. Me llevó mucho tiempo volver a creer, rodearme de las personas de las personas adecuadas, no estaba muy segura. Fueron muchas horas de trabajo con la mano, recuperación, tratamiento, no sé si otra persona lo hubiera hecho. Necesitaba que la mano estuviera bien, no solo en cancha, también en la vida normal. Definitivamente, ha sido un largo viaje”, concluye.