No contará la primera cita oficial de Djokovic en 2019 como uno de sus encuentros más complicados. Ante el siempre combativo pero irregular Dzumhur, Novak ofreció una hora de equilibrio, dominio y calma que le ubicó en la segunda ronda de un torneo, el de Doha, en el que siempre ha sentido un especial acomodo. El número 1 del mundo disfruta de un momento deportivo y físico de primerísimo nivel, una mezcla que se deja sentir en cada contacto con la pelota y en cada decisión tomada con sus manos.
En concreto fueron 55 minutos, los que Djokovic necesitó para distanciarse, mucho más allá que los 24 metros de largo que mide la pista, de un Dzumhur que acabó desfondado en lo físico y con sólo tres juegos bajo su poder. Desde toda circunstancia de juego, toda relación táctica, ritmo de golpeo o parámetro estadístico, Djokovic estuvo impecable incluso transmitiendo la sensación de que tiene todavía muchas marchas para utilizar. Ante un rival que no dispone de una gran gama de recursos para ir metiéndose en el encuentro mientras prueba determinadas jugadas u opciones, Djokovic fue el amo y señor del encuentro.

Comenzó el serbio con break de entrada, un matiz siempre clave a nivel mental para hacer más difícil aún a su oponente el arranque del encuentro. En esos primeros juegos propuso Nole su juego equilibrado, con una fantástica movilidad, una gran concentración para interpretar en la empuñadura de su rival el golpe que le viene y dominar la pista con el revés cruzado, la derecha invertida y un revés cortado que utilizó en diversos tramos del encuentro para recibir un golpe ascendente con el que meterse dentro de pista. Sus subidas a la red, no obstante, no corrieron la misma suerte. No estuvo fino el de Belgrado en la definición con la volea.
El segundo set contuvo momentos de mayor dominio sí cabe. Jugarle a Novak a ritmo, con un saque tan escaso como el de Damir, y sin envergadura para hacer la pista rápida con jugadas rápidas y aceleraciones en ataque permitieron a Novak ser profundísimo con sus golpes, implorar los tiros ganadores más definitivos y computar un sometimiento incontestable, en fondo y forma, con la tremenda tranquilidad y jerarquía que promueve la calidad de su juego, la confianza actual y la suficiencia de su tenis para ser mucho mejor que el rival desde todo punto de vista.
Sin bolas de break en contra, y ganando 32 de los 42 puntos jugados con su servicio, Djokovic redujo a Dzumhur sin parones ni interrupciones. Sin paliativos, Djokovic accede a segunda ronda, donde se emdirá al húngaro Marton Fucsovics.

