Una de las patas que conforman la mesa de la nueva Copa Davis es la que forman las Federaciones Nacionales, quienes fueron las encargadas, en la votación definitiva, de otorgar la confianza al Grupo Kosmos. Liderado por Gerard Piqué, el proyecto ganador prometía un enorme incremento de dinero para las Federaciones con el nuevo formato, lo que fue factor fundamental para que estas puedan financiar proyectos en diferentes categorías del tenis de cada país.
En ese sentido, se libró una batalla cuyo capítulo más relevante se ha conocido recientemente. Es sabido que algunos países votaron en contra del nuevo formato, caso de Alemania, y que otros tantos se mostraron a favor. Se supo la identidad de buena parte de ellos pero no de todos. Y el Presidente de la Federación Alemana, Dirk Hordoff, se ha mostrado realmente molesto con aquellas federaciones que optaron por el cambio.
En una entrevista con la BBC el pasado febrero, Hordoff dijo que el nuevo formato "matará la Copa Davis", cuando todavía estaba por votarse la nueva competición, con el amparo de la ITF. "No se puede hacer un evento después del Masters en noviembre, y esperar que vengan los jugadores. Todos sabemos cuántos jugadores están lesionados y no están disponibles para jugar el Masters, por lo que tener otro evento después de eso no tiene ningún sentido si quieres tener jugadores. La Copa Davis es la joya de la corona de la ITF, y si cambias algo, debes tener un concepto claro y un contrato claro", manifestó el germano en aquel encuentro.
La votación, que debía tener el respaldo de más de un 66%, obtuvo un 71%, y Hordorff ha señalado y culpabilizado a las naciones europeas que mostraron su apoyo al cambio, caso de Suecia, Dinamarca, Finlandia, Suiza, España, Holanda, Bélgica, Italia, Francia, Portugal, Bielorrusia, Israel, Lituania, Rusia y Noruega. Esos se sumaron a Estados Unidos, Canadá, China, Japón, Corea del Sur, Sudáfrica, Argentina, Brasil, Chile y México, para formar 27 naciones que según Hordorff optaron por el cambio.
Kosmos se comprometió a invertir 3.000 millones de dólares a lo largo de 25 años, y ese fue uno de los motores que para los favorables a crear la nueva competición argumentaron, pues económicamente la competición y sus federaciones estaban estancadas al no generar suficientes ingresos.

