Es sabido que una vez Roger Federer pasa la primera ronda, más con un día de descanso y en un torneo que conoce a la perfección, con el que tiene una relación especial, es sinónimo de que puede empezar a manejar sus propias sensaciones, tanto rítmicas como técnicas. Y así ocurrió ante un perfil que el suizo suele manejar con cierta soltura, como es el de Jan Lennard Struff. El helvético se impuso en dos mangas (6-3 7-5), y lo hizo, además, en apenas 67 minutos de juego.
A pesar de comenzar perdiendo su servicio, una noticia especialmente peliaguda en relación al momento que su juego y su saque atraviesan, lo cierto es que Federer pudo articular, en líneas generales, un encuentro de cierta continuidad en su juego. Sobre todo porque sumó ciertas noticias positivas en relación a su competitividad en momentos clave. El suizo recuperó pronto el break recibido, break de vuelta en el sexto juego, para empatar a tres, y después fue siendo superior en cada bola de break que afrontó a favor.
El exnúmero 1 del mundo se anotó tres breaks en las tres bolas de break que encaró en todo el encuentro, una circunstancias siempre termómetro para la confianza de Federer. Además, pudo sacarle jugo al estilo de juego de su rival, una mezcla de riesgo, caos táctico, enorme agresividad y también muchas concesiones aleatorias que van sacándole del partido.
Si bien Struff también tiene talento para borrar líneas si coge confianza, el suizo supo manejar la situación con cierta firmeza una vez igualó la contienda en el primer set. Roger dotó a su encuentro de cierta tranquilidad, valiosa para lo que está por venir.
En términos de juego, no obstante, tiene todavía que ajustar cosas, pero la manera de cerrar el segundo set, siendo paciente y rompiendo en el undécimo juego, justo para abrochar el encuentro con su servicio, puede aportarle la confianza necesaria para poder ver de otra manera próximos compromisos. En un encuentro en el que la superficie no permite demasiado ritmo y Struff condiciona todo en esos términos, Federer pudo sacar mayores lecturas de su movilidad, pues sí se le vio al helvético más grácil y líquido que en su primer encuentro, y eso que ante Krajinovic también reflejó la buena preparación con la que ha llegado a tierras suizas. De menos a más el vigente campeón.

