Justo en el momento donde menos se esperaba el golpe, el Team World consiguió una tabla de salvación para no irse a la cama hundidos en el primer día de competición de esta Laver Cup 2018. Jack Sock y Kevin Anderson dieron la ‘sorpresa’ en Chicago al derrotar en tres mangas (6-7, 6-3, 10-6) a Roger Federer y Novak Djokovic, una dupla que se había convertido en la gran atracción de la programación. Estadounidense y sudafricano supieron gestionar muy bien un primer set que no acabó bien para luego darle la vuelta y darle también alfo de aire a un John McEnroe que apunto estaba de tirarse de los pelos.
No debe ser fácil entrar a una pista de tenis abarrotada, con ganas de pasarlo bien, y encontrarse 34 títulos de Grand Slam al otro lado de la red. Por primera vez en la historia, Roger Federer y Novak Djokovic unían fuerzas en un partido de dobles y este acontecimiento le iba a tocar sufrirlo a Jack Sock y Kevin Anderson. Pero ojo, los que conocen esta modalidad bien saben que no funciona por nombres, rankings o ganancias. Vale que el sudafricano, pese a estar en el mejor momento de su carrera, no es el hombre que más practique esto de jugar en pareja, pero en el estadounidense se hallaba la carta magna. El actual Nº2 del mundo y vigente campeón de Wimbledon y US Open debía marcar la diferencia para frenar todo el hype que se había originado alrededor de la pareja serbia-suiza. No importa que en su espalda cargase ya un partido individual de hace apenas unas horas.

Unos juegos sirvieron para descubrir que, lo que parecía la pareja perfecta, luego sobre la práctica no era tan bonito. El no disputar con regularidad el circuito de dobles y el no haber competido nunca juntos significó un curioso hándicap para Djokovic y Federer. Pero también para Anderson y Sock, aunque la sensación es que nadie se estaba fijando en lo que sucedía en la parte del campo ocupada por el Team World. Un pelotazo del serbio en la espalda del helvético sirvió para romper el hielo y que todos los integrantes del partido entraran en calor. Lo que no consiguieron es hacer daño desde el resto, por ello el tiebreak fue la única forma de romper la balanza. Fue aquí cuando realmente salió el enorme doblista que el de Basilea lleva dentro para tirar del carro del Team Europe y ponerse por delante en el marcador (7-5). Un empujón del balcánico con el pechito dio buena cuenta de que la sintonía entre ellos iba in crescendo.
Pues bien, nos equivocamos. Los europeos se relajaron al inicio del segundo set y empezaron a mostrar sus aspectos más vulnerables. Anderson creció en la red y Sock puso orden desde el fondo de la pista. Rápidamente y de manera inesperada, un 4-1 de vuelta colocaba al conjunto rojo por encima y esto provocaba la sonrisa de John McEnroe. ¿Vería el capitán hoy una victoria de los suyos o se iría con pleno de derrotas? Lo cierto es que solo era un break de ventaja, pero hay que admitir que siempre estuvo más cerca un segundo break que una reacción de Nole y Roger. Al final fue Anderson quien cerró el parcial con su saque y mandó el partido al supertiebreak definitivo.

Poco a poco, punto a punto, el aficionado fue pensando cada vez más falto en la posibilidad de que hoy Federer y Djokovic no cumplieran con la expectativa. Habían ganado el primer set por unos pocos detalles, pero la conexión como pareja dentro de la pista estaba lejos de ser la ideal. Luego la dinámica hizo el resto y provocó que Sock y Anderson le dieran la vuelta a una noria que acabó girando a su favor. Primer punto para el Team World en esta segunda edición y jarro de agua fría para todos los que esperaban presenciar un festín del suizo y del serbio. El dobles, por desgracia para ellos, es otra historia. Europa manda 3-1 y en breves sabremos quiénes serán los hombres que saltarán mañana a volver a mover el marcador.

