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Rafael Nadal y el prospecto de la victoria

Alejandro Arroyo - 5 sept 2018 | 14:11

Rafael Nadal lleva toda su vida, desde lo más concreto hasta lo más abstracto, explicando cómo se gana un partido de tenis.

Con el consecuente factor trascendente y profundo que significa jugar de noche en Nueva York y ser madrugada en España, Rafa Nadal escribió otra de esas historias que construyen un vínculo difícilmente superable. La época que vive el tenis desde 2005 tiene un valor histórico y único porque al fondo de la cuestión, a los títulos y al dominio, le ha acompañado un componente formal que no tiene precio. No se puede cuantificar ni tasar el espacio y el mundo de las sensaciones que puede transmitir Rafa Nadal en partidos como el que ha disputado en la pasada noche ante Dominic Thiem. Y el resultado, aunque no lo parezca, sí que importa.

"Cuando das todo lo que tienes y juegas con la actitud correcta, la satisfacción personal es la misma, ganes o pierdas", dijo Nadal al término del encuentro. Indudablemente, y sin irnos demasiado lejos, algo así le ocurrió a Nadal ante Djokovic en las semifinales de Wimbledon. No existen reproches y sólo duele la derrota, nada más. Pero tampoco nada menos. Que Nadal termine ganando un encuentro como el que le ha enfrentado a Dominic Thiem no es sino el empeño por seguir dejando escrito lo que le define por encima de absolutamente todo: ganar. Una página escrita en un cuaderno de prácticas siempre necesario para transmitir lo que en la teoría representa el de Manacor: el manual del triunfo. El prospecto de la victoria.

Siga las instrucciones de uso para ganar un partido de tenis. Escrito por Rafael Nadal. Un autor que lleva toda su vida, desde lo más concreto hasta lo más abstracto, explicando cómo se gana un partido. El lenguaje que utiliza no es el verbal porque no se puede transmitir pero las sensaciones emitidas en cada uno de esos partidos en los que termina venciendo por puro conocimiento de la competición; de los factores presentes en el momento del juego, del rival que tiene enfrente o de lo que solicita el partido para ser descifrado, no están al alcance de nadie más.

Para quien no viera el partido, Nadal perdió el primer set por 6-0, ganó el segundo por 6-4 y perdía 5-3 el tercero. Dominic Thiem estaba siendo mejor desde el fondo. Su ritmo de juego y su agresividad para demoler con sus pies desde todos los puntos de la pista dejaron a Nadal en posición de desventaja. Atacaba antes, atacaba mucho más y se comía la pelota el austriaco. Y es que para ganar a Nadal hay que matar en cada golpe. Es claramente equivocado, salvo que te llames Novak Djokovic, el único jugador que puede jugar al ajedrez con Nadal desde el largo plazo, la elección de los tiros, la capacidad defensiva y la frialdad psicológica, intentar ser paciente con Nadal. Has de atacar desde los dos lados, con la intención de finalizar los puntos delante y antes de que se enfangue la pista, antes de que Nadal entre en calor.

Y Thiem lo estaba consiguiendo. Pero llega el 5-4 (ver video). Con saque de Thiem. Nadal rompe el servicio. Aunque a nivel visual y psicológico, el golpe lo dará poco después, el partido tiene aquí un cambio. El español se pone 5-5 y domina claramente su turno al saque. Y es con 6-5 y 40-15 para Dominic, con dos pelotas para igualar a 6, donde Nadal hace uso de dos intercambios que cuestionan los propios postulados del juego. Aparentemente, Thiem tiene el control del punto pero Nadal siempre actúa creyendo que su rival puede dudar de un momento a otro. Aquí, en esta pelota, justo en esta, puede haber algo, vamos a por ella. Rafa mezcla actitud con conocimiento de la competición.

Por supuesto también muchísimo tenis, pues a dicha altura podriamos poner su derecha paralela, un golpe que no tiene réplica en lo le queda al tenis de vida, pero la victoria es el verdadero lenguaje y naturaleza expresiva de Nadal porque transforma escenarios que no parecen alterables. El espíritu de la próxima pelota, y de la pelota que puede albergar un instante de inflexión en el partido y una lucha psicológica a distancia, es tan básico como trascendental. Porque el revés paralelo que conecta con 40-30 para poner el 'deuce' después de salvar un derechazo inhumano de Dominic con 40-15, evita llegar a un tie break cuyas consecuencias se desconocen.

Rafa Nadal tiene presente entre todo su discurso, elaborado en ruedas de prensa y entrevistas, que siempre hay que dudar. Por eso siempre tiene presente un manual que ha escrito para sacar adelante un partido de tenis. Nadal es el consulte a su farmaceútico, el conserve este prospecto, ya que puede tener que volver a leerlo, es el modo de empleo, la composición, los efectos secundarios. Rafael Nadal es el principio activo y el excipiente de la victoria.