El mundo del tenis vuelve a rendirse a sus pies. Novak Djokovic está dispuesta a continuar inscribiendo su nombre con letras de oro en la historia de este deporte, y no solo por sus resultados, sino también por la manera de entender el mismo y sus revolucionarios métodos de entrenamiento y concentración. Tras pasar una muy mala racha y saberse cuestionado por ir demasiado lejos en sus planteamientos fiiolosóficos de la mano de Pepe Imaz, el balcánico parece haber encontrado de nuevo el equilibrio en la gestión de sus emociones dentro y fuera de la cancha. Intenso, encorajinado y agresivo como siempre, Novak pretende disfrutar de cada instante del juego, siendo respetuoso con él mismo y sabiendo que su rendimiento es un reflejo de sus dinámica de comportamiento fuera de ella.
"La lesión de codo y todo el proceso de recuperación me ha enseñado que a veces no se debe tener prisa y hay que dejar que las cosas sigan su curso. Me he sentido como un niño que golpea la pared con la cabeza para intentar atravesarla, cuando a veces simplemente hay que esperar que se abra un resquicio", explica Novak con esta metáfora su precipitación a la hora de volver a las pistas sin estar plenamente recuperado, y la inseguridad que esto le produjo.
No duda en aseverar que una de sus armas más poderosas para superar situaciones adversas es la meditación, que llega a emplear en la propia pista. "La base de la meditación es controlar la respiración. Todo deportista de élite debe aprender a respirar de la forma que más le conviene y en un tenista es más importante aún para poder afrontar puntos importantes de un partido. Debes aceptar que todo está en tus manos y no buscar culpables más allá de tí mismo si las cosas no salen mal. Es clave para saber lidiar con las emociones", dijo, sorprendiendo al señalar a quién consideraba el maestro en esta lides.
"Roger Federer parece un tipo muy tranquilo, que nada le molesta, pero en su interior tiene un torbellino de emociones cuando está en pista. Siempre ha sabido dominar la gestión de las mismas y ahí está su gran éxito. Los mejores deportistas de la historia se han caracterizado por esto, por cuidar cada detalle que te puede hacer mejor, por saber estar en el momento preciso y en el lugar correcto", comentó antes de reflexionar sobre la vida de un tenista. "Es imposible desconectar. Nuestra temporada dura 11 meses al año e incluso cuando no juegas tienes que estar entrenando y preparando cosas para mejorar. Es vital seguir comprometido mentalmente con el juego incluso cuando estás de vacaciones, esa es la parte más dura del tenis, sin duda", aseveró el de Belgrado en una entrevista con WWD.
También habla de lo que le motiva para continuar buscando ser el mejor y la fama que le acompaña allende los mares. "Amo este deporte y me siento honrado de poder contirbuir a su historia. Estoy muy orgulloso de estar dejando un legado en el tenis y realmente quiero seguir ganando. Es muy agradable que la gente se acerque a ti a felicitarte y lo más bonito para mí es ver que puedo ser fuente de inspiración para los niños", reflexiona. "La contrapartida es lo que se pierde en privacidad, pero es el precio que hay que pagar por hacer lo que más me gusta". Interesantes reflexiones de un Novak Djokovic que debuta en el US Open 2018 contra el húngaro Marton Fucsovics.

