Andreea Rosca, un ejemplo de superación personal

Conoce la historia completa de Andreea Rosca, la joven promesa rumana a la que los médicos dijeron que pasaría toda su vida en silla de ruedas.

Punto de Break | 26 Jul 2018 | 08.05
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La semana pasada Sevastova se proclamó campeona del BRD Bucharest Open. Probablemente para muchos pasó desapercibido un partido de primera ronda en el que se enfrentaron dos adolescentes: la americana Claire Liu, campeona de Wimbledon junior el año pasado, y la rumana Andreea Rosca, quien recibió una wild card. Fue Liu, habiendo pasado la previa, quien se llevó la victoria en tres sets. A finales de 2017 ya nos hicimos eco del primer título de Rosca, que desgraciadamente coincidió con el fallecimiento de su madre. Sin embargo, Andreea Rosca ha tenido que superar más contratiempos.

Andreea nació el 20 de marzo de 1999. A los pocos días los médicos le diagnosticaron pie talo o talo valgo (una malformación congénita por la cual el pie se dobla excesivamente hacia arriba) y le escayolaron los dos pies hasta la rodilla. Si no se operaba, se pasaría toda la vida en silla de ruedas. Con sólo 4 meses se operó por primera vez, aunque continuó con las piernas escayoladas, y a los 3 años sufrió dos operaciones más, en las que le colocaron tendones de la gemelos en los talones.

Los doctores le recomendaron que nadara, pero tras probarlo no le convenció. Después de insistir a sus padres, con 4 años y medio cogió su primera raqueta y con 6 jugó su primer torneo. Fue creciendo y mejorando su tenis, hasta el punto que conquistó su primer campeonato nacional con 9 años. Tres años después, en el campeonato europeo por equipos sub 12, se mantuvo imbatida en individuales. Estas grandes actuaciones encontraron recompensa: recibió wild cards para el Nike Junior Tour (donde llegó a semifinales) y la Orange Bowl (a cuartos), prestigiosos eventos junior celebrados en Estados Unidos. La organización corría con todos los gastos exceptuando el desplazamiento, por lo que Andreea Rosca, que no disponía de dinero para el viaje, escribió una carta exponiendo su problema: que después de ganar varios campeonatos nacionales, de ganar varios campeonatos europeos representando a Rumanía, en su país no reconocían sus éxitos. Sin embargo, había sido invitada a dos torneos en EEUU, y para seguir llevando el nombre de Rumanía por el mundo, necesitaba tickets para el vuelo. Finalmente, fue Air France quien se los pagó.

Rosca siguió jugando en los juniors, donde llegó a ser la número 133 del mundo. Sin embargo, el 21 de noviembre de 2015, con 16 años, jugando el Abierto Juvenil Mexicano contra Amanda Anisimova , se rompió el tendón de Aquiles. No pudo volver a jugar hasta abril del año siguiente. Como ella confesaba, en ese periodo perdió confianza y ganó unos cuantos kilos, pero se repuso y logró su primer título profesional en dobles a finales de julio de 2016, al que se sumaron otros dos ese año, uno a final de agosto y el tercero en octubre. También en octubre llegaron sus dos primeras finales, en semanas consecutivas. El comienzo de 2017 fue duro para ella, pensó en dejar el tenis varias veces pero su entrenador le logró convencer de que siguiera jugando. Menos mal. Los dos últimos meses del 2017 encadenó 5 semifinales seguidas, ganando sus dos primeros torneos $10K en individuales (el primero de ellos tristemente coincidió con el fallecimiento de su madre) y un cuarto título de dobles. Además, recibió una propuesta de la Texas Christian University para estudiar allí la carrera y jugar tenis universitario, aunque finalmente decidió declinar la oferta y centrarse en su carrera profesional.

Su avance en 2018 ha sido meteórico. A principio de año ganó cuatro $15K, dos en Hammamet y dos en Antalya. Se ha ido moviendo por Europa y por Asia, llegando a alcanzar las semifinales en varias ocasiones. A finales de junio llegó a su primera final de un $25K en Ystad (Suecia), pero fue derrotada por Kaja Juvan. Su primer título $25K llegó hace apenas dos semanas, el 14 de julio, en Turín (Italia) y sin ceder un set. Se enfrentó en la final a la misma rival, Juvan, a la que venció por un contundente 6-1 6-1. De ese modo, tal y como ella misma confesó con una gran sonrisa en la entrega de premios, consiguió la clasificación para la previa del US Open. En noviembre de 2017 se encontraba en el puesto 900 del mundo, comenzó el 2018 entrando en el top 600 y con el último trofeo ya acecha el top 200.

Aunque juega como diestra, Rosca es zurda (al revés que Nadal). Cuando fue por primera vez a un club de tenis el profesor le puso la raqueta en la mano derecha, y era tan pequeña que no supo explicar que en realidad era zurda. Quizá por ello su golpe preferido es el revés, a dos manos. A pesar de que finalmente no entró en la universidad americana, Andreea está cursando Ciencia y Salud en una universidad a distancia de Reino Unido. En el poco tiempo libre del que dispone, le gusta posar, tal y como se puede ver en su cuenta de Instagram. Además, trata de interactuar con sus fans todo lo que puede y su jugador preferido es Roger Federer.

Así, Andreea Rosca volverá de nuevo a Estados Unidos este verano para cumplir su sueño: jugar un Grand Slam.

Artículo elaborado por Luís García (@lu_tenis).