Cualquier tenista joven, competitivo, que le guste luchar y que sueñe con llegar a la élite respondería rápidamente qué es lo más importante que tiene en su vida: el tenis. Es una pregunta clásica para medir si realmente está dispuesto a dejar todo su compromiso en la pista, ya habrá tiempo cuando sea mayor de valorar y cerciorarse de que hay otras cosas mucho más importantes a tu alrededor. Sin embargo, hay excepciones en las que la vida te obliga a abrir los ojos antes de tiempo, a hacerte fuerte sin opción, a coger al tenis con más fuerza que nunca para frenar el dolor. El caso de Andreea Rosca, tenista rumana de 18 años, ha conmovido al mundo de la raqueta después de que la joven perdiera a su madre apenas unos días antes de levantar su primer título profesional.
"Miércoles, 6 de diciembre de 2017. Dios probablemente necesitaba un ángel como tú en el cielo, y yo le entiendo”. Así arranca la carta escrita por la actual número 675 del mundo del ranking WTA, 123 puestos más arriba de los que tenía esa misma semana, ya que en tan solos unas horas iba a recibir la noticia más cruel en lo personal y la más emocionante en lo deportivo. Su madre, Mirela, fallecía el miércoles debido a un tumo óseo descubierto seis meses antes, privándole así de ver a su pequeña levantar el título en el ITF 15k de El Cairo cuatro días después.
“A cualquiera le gustaría un alma así y cualquiera estaría honrado de tenerlo cerca. Tal vez, a veces tuvimos una pelea; quizás, a veces dijimos palabras feas, pero al final fuiste y siempre serás mi apoyo y mi fuerza. Nunca te olvidaré, nunca hablaré de ti en pasado”, continúa la rumana en su escrito recogido íntegramente por los compañeros de OK Tennis.

“Lo eres ahora y serás mi mamá para siempre. Me siento y pienso en cómo los humanos no apreciamos las cosas que tenemos hasta que nos faltan. Ojalá te hubiera dicho todos los días que te amo. Ojalá te hubiera tomado mil veces en mis brazos. Ojalá hubiera aceptado tus consejos y respetado todas tus decisiones. Lamentablemente, estos hechos ya no se pueden cambiar, pero una cosa tengo clara: sé que te amo. Y sé que lo sabes”, manifiesta Andreea, quien según palabras de su agente, prefirió seguir disputando el torneo porque no iba a ser capaz de gestionar el dolor del funeral.
“Desde este miércoles siempre te he sentido cerca de mí, siempre he hablado contigo, te he tomado en mis brazos. Y siempre será así. Te seguiré preguntando algunos consejos, te volveré a consultar algunas cosas, estaré a tu lado y tú serás mía. Eres mi madre y eso nunca va a cambiar. El alma más maravillosa, la madre más autorizada. No voy a llorar más, te lo prometo. Sé que no te gusta verme llorar, y por eso hoy voy a tratar de sonreír tanto como sea posible, voy a tratar de disfrutar cada momento en este mundo, te llevará siempre dentro de mí para asegurarme de que tú también puedes ser feliz”, añade la jugadora.
Una carta que ojalá nunca se hubiera escrito y que vuelve a demostrar que, aunque el tenis nunca sea lo más importante, muchas veces te puede ayudar en muchos momentos de la vida. “Te prometo que siempre me ocuparé de papá y de Lori, probablemente no tan bien como tú lo harías, pero lo intentaré. Mamá, tu hijo te ama. Por cierto, hoy gané mi primer título profesional y te lo quiero dedicar".

